¿Asunto de niños o de adultos?

 

“La cola más importante en materia de adopción, no es la de los adultos que esperamos por UN  hijo,  sino aquella otra, la de los niños y niñas que esperan por SU familia”

 

Los adultos tenemos recursos psicológicos suficientes para tolerar mejor las frustraciones. Somos capaces de postergar la satisfacción de nuestras necesidades, de resolver dificultades personales como la de nuestra propia infertilidad como individuos, como parejas. Podemos buscar alternativas, solicitar apoyo especializado, movilizar y alinear recursos a favor de nuestros intereses, proyectos o deseos.

 

Pero los niños y niñas que esperan por una familia, ellos en realidad no esperan. A ellos les pasa el tiempo, que es algo muy distinto. El tiempo de un niño es por demás, un recurso limitado e infinitamente valioso, es un tiempo único y vital para su desarrollo, para su constitución como personas, como ciudadanos. En la espera de los niños y niñas, se pierden enormes oportunidades de vida. Sin embargo, indefectiblemente deben adaptarse, con toda la capacidad de adaptación de la que dispone un ser humano, a vivir como normal y continuada su propia tragedia; la de su injusta realidad, la de no tener familia. Y deben adaptarse a eso, porque sencillamente no están en capacidad de esperar o de extrañar, algo que no conocen. Ellos, en busca de seguridad, de certidumbre, asumen que el mundo que conocen y en el que se desenvuelven, es naturalmente el que les toca asumir como suyo. Viven sí, el vacío, la sensación de andar incompletos, el dolor de una ausencia no identificada, de una pérdida que deja su impronta. Eso que vivencian, eso es exactamente lo que termina por ser su identidad, por ser su Yo.

 

Se trata entonces, de la vivencia de un adulto en busca de hijos, versus la peculiar vivencia de un niño en situación de desamparo. Pero si analizamos, cómo se construye social y culturalmente la adopción como institución, podremos constatar que el interés preeminente y dominante, resulta ser siempre el interés del adulto, en abierta supremacía por sobre el reconocido Interés Superior del Niño. Circunstancia que se da en medio de un “liberalismo salvaje”,  a través de la “mano invisible” del un “mercado” que hace que, los niños y niñas, aún teniendo jurídicamente reconocido y consagrado el DERECHO A SU FAMILIA, vean subordinado tan precioso derecho, a los intereses de aquellos adultos que necesitan “tener” sus hijos. De allí que se presente el falso problema, de que no haya niños para adopción, cuando en realidad, lo que sucede es que no disponemos, ni tampoco procuramos los padres y las madres adecuados, para quienes hoy día esperan por SU familia.

 

El derecho a familia, de esos niños y niñas reales, increpa a toda una sociedad para que, con sentido de equidad, garanticemos y restablezcamos prioritariamente ése derecho fundamental para los más vulnerables. Los adultos estamos a cargo, por ende, tenemos  más responsabilidad.

 

José Gregorio Fernández

jfernandez@proadopcion.org

 


¿Tiempo, para quién?

El proyecto recientemente aprobado por unanimidad por la Cámara Baja chilena, modifica la ley que rige las adopciones, pues reduce el plazo de abandono para que un niño o niña sea declarado judicialmente susceptible de ser entregado a otra familia.

Chilenos y chilenas, con esta Ley, hoy se distinguen y manifiestan su sensibilidad por el derecho a familia de toda persona, en su primera infancia. Chile -nos atrevemos a decir- es el único país de América Latina y de los pocos del mundo, que está valorando y atendiendo decididamente y sin concesiones, el terrible impacto de la falta de afecto en los bebés. Nuestros hermanos chilenos, tienen la claridad, de que Chile, no se construye sin el amor indispensable que merecen sus chilenitos y sus chilenitas.

Porque los niños, no hacen ABSOLUTAMENTE NADA, con los argumentos y excusas de adultos, si igual nos eximimos de nuestra responsabilidad parental. Vivir sin apego, sin seguridad, sin afecto, está patéticamente demostrado hasta el cansancio, que produce daños profundos e irreversibles, especialmente en los más pequeñitos, pudiendo incluso conducir a la muerte.

El congreso chileno tan sólo profundizó la política pública ya existente, al reducir de cuatro a dos meses, el tiempo para declarar con lugar la adoptabilidad de un niño.La política está enmarcada en el Sistema de Proteción Integral Chile Crece Contigo. Es decir: profundizar el rol del Estado como acompañante responsable del proceso de crecimiento del niño y de la niña chilenos, así como privilegiar la indiscutible relación causal,  que existe entre el bienestar de cada uno de los niños y niñas del Chile y el desarrollo sostenible de la nación chilena..

Esta política contrasta para nosotros, desde PROADOPCION, con la realidad que observamos desde el “Proyecto Familia para Todos”, cuando en alguna casa hogar,  pública o privada, religiosa o laica, nos encontramos con posiciones que evidencian una distorsión de la Protección Integral Residencial. Uno pregunta, a sus responsables, qué medida o qué alternativa familiar corresponde a un niño o una niña en concreto. Y la persona, muchas veces responde: -El (o ella) no, él no lo podemos ayudar, porque él tiene familia. -¿Entonces, si tiene familia, que ca...rrizo hace en esta casa-hogar? ¿Acaso, tener familia, es una razón para condenarle a la institucionalización y privarlo de su derecho a vivir y crecer en familia?

José Gregorio Fernández

jfernandez@proadopcion.org

 


Participación inédita

 

En noviembre del año 2005, asistimos al II Congreso Mundial de Infancia y Adolescencia en la ciudad de Lima, Perú. La peculiaridad del congreso, fue que centenares de niños, niñas y adolescentes, provenientes de muchos países, desarrollaron autónomamente una agenda de trabajo y produjeron sus propias conclusiones y recomendaciones. Mientras, la “gente grande”, escuchamos nuestras ponencias magistrales, desde nuestros respetuosos egos, sin dialogar, ni concluir.

 

La mejor lección ocurrió, al integrar necesariamente los discursos de todos en ”La Declaración de Lima”. La misma debía expresar el protagonismo de los niños, niñas y adolescentes. Esto nos colocó en una situación jamás antes vivida. Las experiencias previas, eran que “los asistentes” se pronuncian y luego agregan condescendientes, los comentarios que hubiesen hecho los niños. En esta oportunidad, todo indicaba que debía ser al revés.

 

La voz cantante era la de los niños, niñas y adolescentes (con el activismo de los NAT’s) debiéndose insertar como complementarias las propuestas de los adultos. Quienes repentinamente, ya no éramos la voz de “los asistentes” o de “las personas”. Si no por el contrario, hablábamos sólo en nombre de lo que éramos: adultos. Sentimos que esa, se convirtió en la oportunidad para declinar nuestra hegemonía y pasar a ser, tan sólo un grupo de interés o una minoría.

 

El Congreso de Lima, nos dejó esa lección, vivir empáticamente el estado de subordinación que habitualmente les toca vivir a los niños y niñas. Si bien les consagramos el derecho a expresarse, a ser escuchados y a manifestar, raramente viven la experiencia de ser protagonistas, ser sujetos plenos de derechos, reconocidamente capaces de agregar valor a la sociedad como un todo, desde su peculiar visión de la vida. Esta experiencia nos habla acerca del lugar en donde está nuestra cultura frente al efectivo rol en la construcción social que juegan los niños, niñas y adolescentes.

 

Valga aquí recordar la sabia expresión de Joan Miró: “Me ha tomado toda la vida, llegar a pintar como un niño”.

 

Ahora, próximos, el Día del Padre o el Día del Niño, celebremos todo aquello que nos ofrecen nuestros niños, niñas y adolescentes. Seamos por fin incluyentes, démosle un espacio relevante a la sorpresa, a las voces de quienes miran el mundo como creadoras y creadores, recién llegados a este planeta.

 

José Gregorio Fernández

jfernandez@proadopcion.org

 


 

Una pequeña gran diferencia

Existe una pequeña pero gran diferencia entre procrear un hijo y asumir a plenitud su paternidad. Esa pequeña gran diferencia es una decisión: la de abrirnos a brindar nuestro amor y protección, la de tomar la decisión de prohijar o adoptar como nuestro a ese niño o a esa niña, con todos los beneficios y consecuencias que ello involucra.

 

La siguiente historia, real por demás, es un digno ejemplo de lo que decimos. Se trata de un padrastro que llegó buscando junto con su esposa, apoyo y orientación para realizar la adopción del hijo de su cónyuge. Ya que él, había asumido la crianza y ejercía con amor una paternidad de hecho, desde hace varios años.

 

En nuestra primera reunión, les dijimos que el camino más corto, sería poder contar con el consentimiento del progenitor del niño. Pues, se dio la oportunidad de que el señor, quien había dejado de ver a su hijo y sólo le había llamado en muy contadas ocasiones; se encontraba en Venezuela.

 

Tanto la madre, como el niño, le llamaron por teléfono. Ella, le planteó que tenía que asegurarle un futuro a su hijo. Y su hijo, le pidió directamente a su padre que quería que le diese el regalo de llevar el apellido de su papá el otro. Él se mostró receptivo a la idea de adopción.

 

Desde PROADOPCION se coordinó con la Oficina Estadal de Adopciones, de donde se encontraba el progenitor, para que lo citaran y asesorasen para obtener así su consentimiento legal, en pleno conocimiento de las consecuencias de declinar su paternidad para que su hijo sea adoptado.

 

Así ocurrió y éste progenitor - que no llegó a padre-  decidió hacer quizás lo más importante que un hombre puede hacer por un hijo suyo, proporcionarle un padre. Más allá del ego, del sentido de propiedad, del mero reconocimiento de una falta; éste hombre decidió privilegiar el bien de su hijo.

 

En un acto de justicia, de amor, de respeto. Un acto de enmienda y hasta de desprendimiento, expresó: “...manifiesto abiertamente no tener objeción por esta adopción ya que perdí el contacto con mi hijo desde hace ocho años .porque ¿cómo voy a recuperar algo que ya he perdido? ...si la autoridad judicial me llamara para dar el consentimiento ratificaría ...y sostendría mi posición sobre el proceso de adopción a favor de mi hijo”

 

El niño, su progenitor y el padrastro -hoy papá adoptante- están haciendo su parte por una mejor vida en familia, por dignificar el rol de padre que nos merecemos.

 

José Gregorio Fernández

jfernandez@proadopcion.org

 


Desde una lógica de derechos

 
La familia, durante muchos siglos, fue vista como una institución que
permitía satisfacer de manera adecuada un cúmulo de necesidades, en
especial, las necesidades primarias y básicas de los miembros más pequeños y
vulnerables de nuestra especie.
 
Es desde los inicios del pasado siglo XX, que se comienza a nivel mundial, a
perfilar a los niños como una población, requerida de protección y
necesitada de políticas públicas, más allá del valor del sistema educativo.
Y es, desde el punto de vista normativo, cuando se busca garantizar desde
los emergentes espacios supranacionales (léase Comunidad de Naciones y
Naciones Unidas) todo un conjunto de garantías y derechos que permitan
resguardar la integridad y el desarrollo de esta población, particularmente
vulnerable y vulnerada, por la violencia, la pobreza, las guerras, e incluso
las mismas catástrofes naturales.
 
A partir de allí, se comienza a pensar a los niños en términos de derechos.
Se pasa allí, de la mera "Declaración de los Derechos del Niño" (1959) a una
más vinculante Convención Internacional de los Derechos del Niño (1989)
 
Sin embargo, estos avances, han venido permeando muy lenta y sutilmente
hacia lo que es la visión del ciudadano y ciudadana común. Basta ver, en
nuestro caso en Venezuela y en nuestra ciudad capital, cómo colectivamente,
no enfrentamos el enorme reto de cerrar esa la brecha ética y moral que
existe entre, la mera satisfacción de necesidades de la gente y, el
tratar/nos a todas y todos como ciudadanos, con la dignidad universal de
sujetos plenos de derecho.
 
En nuestro lenguaje, en nuestra lógica cotidiana, se cuela habitualmente el
sentido de la dádiva, del golpe de suerte, se trasluce la ley, o la sin-ley
del más fuerte, evidenciando el sentido patético de la desigualdad social.
La exigibilidad socioculturalmente hablando de los derechos de los niños,
aún está en una etapa germinal. Tristemente, seguimos estigmatizando al niño
o niña abandonados, o depauperados, al verlos como objetos que, recibiendo
alimentación, vestido o cobijo, deben considerarse afortunados. La lástima
pervive. La lástima no tiene medida, es muy ajena al Otro, es conformista
frente a la injusticia e ignora la digna lógica de los derechos. Y esos
derechos, son los únicos capaces de colocar a la persona, jurídicamente, en
ese status universal y exigible de ciudadano o ciudadana de un país.
 

Soc. José Gregorio Fernández
jfernandez@proadopcion.org

 

El amor en agenda

 
Ese derecho, ese valor, esa energía, esa estimulante y auténtica sensación
de estar más vivo que es el amor, no es sólo un asunto de amantes, de amigos
o de familia, es un asunto de interés público, un dato capital a ser
valorado e incluido definitivamente en nuestra agenda colectiva.
 
Bien lo dice un peruano excepcional, Alejandro Cussiánovich: "El amor, la
ternura han sido privatizados, puestos, reducidos olvidados, sacados de la
agenda colectiva y puestos en el exclusivo coto del mundo privado" Cuando,
la sociedad que cualquiera pueda soñar, es inviable, si no logra establecer
una fluida conexión entre las dimensiones de lo privado y lo público.
 
Volvamos sobre nuestro entorno primario, constituyente de identidad, de
permanencia, de valores que significa la familia. Ese espacio donde se
recrea la humanidad, entre unas generaciones y otras. Y en donde el amor es,
sencillamente definitorio. A tal punto, que es allí donde privilegiadamente
se vive la experiencia fundamental de que uno es querido. Y donde creamos
equidad social. Sí, equidad social, porque es el amor, el primero que rompe
cualquier posibilidad de sentirnos menos y de no sentirnos persona.
 
De esta manera, la falta de amor que experimenta ese niño o esa niña en su
familia, constituye una pobreza íntima y primaria, difícil de reparar, por
lo difícil que es socialmente atender a este intangible, que dejamos allí
aislado en la dimensión de lo privado.
 
Pero, ¿es acaso, el Estado el llamado a encarnar exclusivamente la
responsabilidad por este "bien público"? Sin lugar a dudas que no. Sin
embargo, su autosuficiencia habitual e ilusoria, lo inducen, o bien a
sustituir o bien a tutelar a la familia, más que acompañarla y fortalecerla
en el libre ejercicio de su vital rol.
 
Sin embargo, el desarrollo, bienestar y felicidad de las personas, no
dependen de los recursos del poder, ni del poder de los recursos. Dependen
más bien, de la solidaridad. Es decir, de la competencia de amar, de
reproducir, de sentir, de vibrar por el bien y por el mal del otro.
 

José Gregorio Fernández
jfernandez@proadopcion.org

 

El más urgente derecho

 
La familia es un grupo natural, un concepto, un espacio vital, un tejido
relacional, una institución social. La familia es esa múltiple y diversa
expresión de la filiación, histórica y socioculturalmente determinada. La
familia es todo eso y mucho más.
 
Pero la acepción que pone al descubierto, por primera vez en la historia, su
más obvio, práctico y trascendente significado, es aquella que concibe y
postula a la familia como un derecho (véase: Convención de los Derechos del
Niño, Constitución Bolivariana y LOPNA)
 
Cuando nos referimos a la familia como derecho humano y social fundamental,
necesariamente estamos rompiendo viejos paradigmas. Porque se trata, justa y
prioritariamente del derecho de quienes, apenas durante los últimos veinte
años, se ha pretendido que dejen de ser "objetos de cuidado" y pasen a ser
personas, "sujetos plenos de derechos". Es decir, nuestros niños, niñas y
adolescentes.
 
Reconocer a la familia como el principal derecho de un niño, involucra poder
exigir socialmente la capacidad de restablecer eficaz y oportunamente SU
familia a todos los niños y niñas desvinculados o privados de su Familia de
Origen, o para quienes ésta última, sea el factor de riesgo o peligro que
atenta contra su Interés Superior.
 
La familia, sólo puede tener este inédito e imperioso sentido de urgencia,
cuando falla como derecho humano y social fundamental. En otras palabras,
cuando a un niño, niña  o adolescente, le es violentado el derecho a la
suya.
 
El dicho dice: "Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde" Cuando un niño
pequeño, vive desvinculado o privado de su familia, según los estudios
empíricos de los especialistas, se produce un daño proporcional en
trastornos de vinculación, un  retraso en su desarrollo y atrofia neural en
el cerebro.
 
El niño requiere vivir esa importante sensación de significar algo para los
otros que lo rodean. Esta es su identidad positiva, la conciencia de sí
mismo y de su propio valor. Y respetarle la necesidad de que tenga un futuro
abierto, es decir, de poder proyectarse o esperar algo.
 
En este momento, centenares de niños y niñas en Caracas, esperan por SU
familia.
 
La dramática urgencia de restablecer al niño, el gozo pleno del derecho a SU
familia, se traduce hoy en la acción de un mandato constitucional, política,
ética, moral y jurídicamente ineludible: Familia para Todos
 

Soc. José Gregorio Fernández
jfernandez@proadopcion.org

 


 

Estigma social: reducto de la desigualdad

 

No tenemos, ni tendremos en la sociedad venezolana, de forma extensa y convencional, una auténtica cultura de derechos humanos, mientras sigamos en el fondo de nuestras almas, siendo incapaces de igualarnos y ponernos, los unos a los otros, al mismísimo nivel de personas -o mejor dicho- de conciudadanos. Personas todas con dignidad, regidas por un marco jurídico de derechos y deberes. Miembros de un mismo colectivo, con una identidad, una historia y una mínima visión de futuro compartido.

 

Esto lo decimos, a propósito de las evidencias de discriminación que se constatan a diario en el específico ámbito de las adopciones de niños, niñas y adolescentes. Allí, se aprecia muy claramente -y a veces con mucha crudeza- que los niños y niñas que se encuentran privados de su familia, padecen además del evidente daño de la desvinculación familiar, el abandono de su familia de origen, o una cruel e indefinida institucionalización, un enorme estigma social que los disminuye a personas de cuarta categoría. Haciéndoles, cuando no invisibles, objetos de lástima, sujetos pasivos de caridad y estereotipo de unos seres victimizados e irremediablemente sufridos.

 

Estos niños, niñas y adolescentes son precisamente un evidente testimonio del desamor familiar, resultado de una profunda crisis social. Por tanto, en la conducta que toma hoy la sociedad ante ellos, podemos identificar con total exactitud, nuestra verdadera y auténtica capacidad de creer y de proceder, en apego a principios y valores tan básicos y primordiales para nuestro sistema socio-político de vida, como son: la Igualdad ante la Ley o El Niño como Sujeto Pleno de Derechos.

 

Mientras que en la persona del niño que sufre abandono, veamos meramente las consecuencias indeseables de una problemática social y no, la injusta violación de los derechos de un ciudadano, de un ser humano. Mientras no apreciemos el potencial reparador de la condición humana, mientras no valoremos el poder de la solidaridad y del amor, estos conciudadanos nuestros, serán apreciados como un problema y no como personas, vulnerables y vulneradas, a quienes debemos redimir, dignificar e igualar.

 

Por ello, en bien de nuestra cultura de derechos humanos, en efectivo apego a los principios que rigen supuestamente nuestra vida colectiva, estamos pidiendo e impulsando desde la sociedad, la garantía y pleno disfrute de: “Familia para Todos”

 

Soc. José Gregorio Fernández

jfernandez@proadopcion.org

 


 

 

Soñando despierto

“El corazón tiene razones que la razón no entiende”

Blaise Pascal

 

Para ir concibiendo en nuestras mentes un proyecto de adopción, viable y factible, debemos partir necesariamente de un principio de realidad. No podemos aspirar a tener como hijos e hijas, a niños y niñas, que no existen más allá de nuestro deseo.

 

De allí, lo fundamental de llegar a formularse reflexivamente la pregunta:

-¿Quiénes están aquí y ahora, requiriendo y esperando a que se les reestablezca el derecho a crecer y criarse con SU familia?

 

De acuerdo a nuestra experiencia como papá y especialista, observamos cómo iniciamos nuestra idea de adoptar un niño, habitualmente apegados a nuestra ignorancia y a nuestros miedos. Es decir, concebimos a ese hijo o hija, absolutamente en abstracto. Razón por la cual, ese desconocido objeto del deseo, debe pasar a tener algunas características que en definitiva, nos resguardarían de ciertos “riesgos”. Recordemos que prácticamente, sólo tememos a lo desconocido. De allí entonces que: debe ser menor de…; preferiblemente de sexo…; de tez…;  con una salud….; con cabellos…; entre otros “pre-requisitos”.

 

La cosa se complica, cuando esa fantasía a la medida, emerge en el marco de la frustración por no poder procrear biológicamente o cuando se pretende sustituir una dolorosa pérdida. O también, cuando nuestro referente o modelo a seguir, no es precisamente una familia adoptiva constituida con transparencia y verdad, de manera absolutamente legal y con una experiencia exitosa por lo feliz.

 

Por ello, lo más recomendable es, a pesar de la desinformación, del miedo y de lo difícil que lo hace nuestra cultura de acogimiento y adopción, no perder de vista que somos seres afectivos. Personas capaces de amar a nuestros hijos -sean éstos biológicos o adoptados- siempre que asumimos responsablemente el compromiso de padres y, los incorporamos amorosamente en nuestras vidas, para toda la vida.

 

Es así como, estar abiertos a las “razones del corazón”, nos permite comprender que no se trata quizás del bebé o la bebé de mis fantasías, sino de un niño o una niña, que incluso podría ser ya capaz de expresar amor, deciéndonos: “Te quiero” u “Hola, papi”. Démonos el margen para vivir la experiencia de piel, sentir la química, o tener el feeling. Dar cabida al arte seductor de una sonrisa infantil, de un gesto cariñoso que “tumba la empalizada” de nuestro corazón.

 

Soc. José Gregorio Fernández

jfernandez@proadopcion.org

 


 

 

Feminidad: de la procreación a la maternidad

 

Cada embarazo sano es la promesa de un niño por nacer, ¡pero esa condición, lamentablemente no siempre confirma la existencia de una Madre!
 
Con gran valentía, hace un par de años un grupo de mujeres nos sentamos varias veces, a compartir miedos, dudas y realidades del embarazo que llevaban en curso.
 
Unas, llenas de ilusión declaraban su miedo ante la falta de recursos económicos, sin que ello disminuyera el compromiso de amor con la criatura por nacer.

 

Otras percibían su embarazo como una pesada consecuencia de la atracción natural entre parejas y con cansancio en los ojos, enumeraban el rosario de problemas que se les avecinaba.

 

A unas pocas, las más calladas, les costó mucho sincerar que no deseaban las consecuencias de la creciente barriga. Con rabioso dolor
expresaba una joven cuánto ansiaba despertar  libre de tan indeseada carga.
 
Fue profundo y desgarrador escuchar los sentimientos encontrados que genera esta responsabilidad intrínseca de nuestro género y cuán sola
puede estar la mujer que no lo ha entendido.
 
Tener la capacidad de procrear es un privilegio de la Mujer, ello acompañado de la belleza y dulzura de su deliciosa feminidad. Pero ser
Madre es algo muy distinto, es la pasión por la entrega que requiere un compromiso de amor mayor.
 

Necesitamos oírnos, sentir y vibrar entre mujeres para entender y sincerar quienes somos. Estamos bombardeadas de sexualidad, sin tener la instrucciones para el "Modo de empleo".
 

¡Qué terrible confusión, los niños son las verdaderas víctimas y las mujeres las que sienten el padecer !
 
Un niño abandonado y sin hogar crecerá para repetir en el mejor de los casos, ese patrón del abandono y muy posiblemente verterá su dolor
no canalizado en delincuencia y ausencia de todo valor.
 
Prometámosle al niño su derecho a crecer en sano amor y nosotras, seamos más sinceras cuando disfrutemos de la belleza de ser Mujer,
considerando la gran diferencia entre procrear y ser Mamá !
 
                  

Loly Sanabria

lsanabria@proadopcion.org

 

 


 

 

¡Los querré con todo mi corazón!

 

Luego de varios años de estar casados y no habiendo podido tener hijos, mi esposa y yo, en una trascendente cena propiciada para conocer la experiencia de una feliz pareja que había construido su realidad como familia a través de la adopción, tomamos de inmediato la decisión de adoptar, e iniciamos el proceso, la obtención de documentos, cumplimiento de los trámites y emprendimos así, la feliz espera, asumida tal cual como un embarazo.

 

Al poco tiempo, se dio en mí la inquietud sobre la decisión tomada y sin mucho análisis, me encontré frente a la tumba de mi padre, y aunque no suelo hablar con los muertos, pregunté, me pregunté por supuesto:

 

- ¿Papá,  tu crees que yo podré querer a mis hijos, como tú me quisiste a mi?

 

De forma inmediata surgió la respuesta, mí respuesta claro.

 

     - Si son mis hijos, ¡Cómo no los voy a querer!

 

Di media vuelta y siguió la feliz espera.

 

Desde ese momento no ha existido ninguna duda sobre la condición de mis hijos, de mi familia ni de mi paternidad. La adopción logró que esa realidad de tener hijos se diese de forma transparente y auténtica, desde las bases del amor.

 

Hoy, afirmo de manera absoluta y sin ningún tipo de dudas y puedo compartirlo junto a mi amada esposa y a mis hijos; Daniela, una preciosa señorita  de 18 años que acaba de terminar su bachillerato y Claudio Jorge un chamo de 14 años cumplidos ya y en plena adolescencia que eso es así. La adopción logra crear el vínculo auténtico entre padres e hijos, sin ningún tipo de diferencia ni de condición, simplemente, por medio de felices “familias del corazón”

 

 

Claudio Biern

cbiern@proadopcion.org

 


 

 

¡Con el amor no hay vuelta atrás!

 

Estando en una reunión donde conversábamos sobre temas de adopción, sucedió algo que deseo compartir:

            - Con lo que has pasado, más de una vez te habrás arrepentido, no?-          …dijo un amigo refiriéndose a la adopción de mis hijos.

Al poco rato, otro compañero decía:

            - Ustedes dos … señalando a unos padres que no han tenido que    enfrentar problemas con sus niños …- son demasiados optimistas por su propia realidad - … y volteándose hacia mi completó:

            - Claro Loly, tú no por lo que te ha tocado vivir -… continuando con su lógica e inteligente opinión.

 

De momento no dije nada, posiblemente ese silencio pareció una aceptación del concepto que tenían mis amigos en mente, razón por la cual decidí ser ahora más sincera con ellos y conmigo misma.

 

Acepté gustosa escribir algunos artículos sobre la Adopción para este semanario e iniciaré el proyecto con una pequeña reflexión sobre este punto tan elemental.

 

¿Alguna vez me arrepentí de tener mis hijos? ¿A mi polémico hijo en particular?

 

Me divierte lo esencial de la mente cuando de inmediato se conecta con recuerdos de haber comido deliciosos chocolates que causándome indigestiones, no han logrado apartarme de tan exquisito manjar, o acordarme del malestar y dolor de cabeza que produce el aire tan puro en altas montañas, sin que ello disminuya el deseo de alcanzar nuevas cumbres … ¿Cuántas cosas maravillosas nos causan dolor sin disminuir para nada la estimación que ellas nos inspiran ?

 

La dicha, el amor, la entrega, la piel, el olor, la risa, el llanto, el compromiso, …!La vida que te regala un hijo es la suma de todos los placeres y emociones que persona alguna pueda igualar!

 

Aunque los problemas y dolores son duros mientras los padeces, es tan hermoso y profundo el amor que sientes por tu hijo, que dudo, alguien habiéndolo experimentado, pueda arrepentirse de ello jamás !

                                                                                  

Loly Sanabria

lsanabria@proadopcion.org 
 


Cultura son capacidades

 

Cuando los niños y niñas que se encuentran en en riesgo o en desamparo, independientemente de su edad, condición física, raza, o número de hermanos, no son institucionalizados a priori para protegerlos, si no que son entregados temporalmente a familias acogedoras sensibilizadas e idóneas, para brindarles amor, mientras se determina una solución permanente para ellos.

 CAPACIDAD: De contar con familias dispuestas y preparadas para brindar soluciones  integrales, centradas en familia, como el mejor lugar para un niño o una niña. De evitar la institucionalización injustificada.

 Cuando aquellos niños y niñas a quienes se certifica plenamente que son adoptables, consiguen que oportunamente se les brinde, con transparencia y seguridad, el reestablecimiento del derecho a SU familia y se les devuelve así, 100% su status de hijo.

 CAPACIDAD: Hacer socialmente visibles a los niños y niñas sin familia, como sujetos plenos de derechos a quienes con equidad, se les restablece ese derecho fundamental: SU familia.

 Cuando la mujer que de pronto se encuentra en conflicto con un embarazo indeseado, puede declinar el ejercicio de su maternidad y optar por dar ese hijo en adopción, antes que, abandonarlo o incluso abortarlo.

 CAPACIDAD: De ampliar a la mujer las alternativas para decidir frente a esa disyuntiva ancestral de un embarazo indeseado. Distinguir socialmente el hecho procrear, del rol de madres. Darle la posibilidad a la mujer de decidir, moralmente respetando la vida y derechos de ese otro ser, aún preservando su libertad de hacerse o no madre.

Cuando la mujer con problemas de fertilidad o no, contempla o puede considerar libremente la adopción como una vía legal, factible y hermosa para hacerse madre.

CAPACIDAD: De ofrecer a la mujer, la opción de ser madre, considerando aún por encima de su interés, el derecho de un niño preexistente a tener SU mamá. De vivir con dolor, pero sin trauma, la frustración de no poder ser biológicamente madre, por cuanto, junto con la reproducción asistida o agotada ésta, está la posibilidad de ser madre adoptiva.

Cuatro indicadores de cultura de adopción. De cómo ver a nuestros hijos como personas independientes y diferentes a nosotros y de cómo amar a personas independientes y diferentes a nosotros, haciéndolas nuestros hijos.

Soc. José Gregorio Fernández

jfernandez@proadopcion.org


Adoptemos más alternativas

 

“No son la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos”

Friedrich von Schiller

 

Son muchas las mujeres, adolescentes, jóvenes o adultas, que diariamente, entran en un conflicto con su embarazo. Son muchos los embarazos, no deseados, imprevistos y en ocasiones, impuestos por la violencia o dominio de un hombre o por la propia familia.

 Ante estas circunstancias, la disyuntiva suele ser simplista: “o abortas o te calas tu muchacho” Para la Iglesia católica, así como para otras comunidades religiosas, se condena el aborto, como un crimen contra el don divino de la vida. Visión que usualmente, trae aparejado un desconocimiento que llega a veces a menospreciar el conflicto concreto de esa mujer, debido a que la “ley de Dios” no suele ser, ni ética ni moralmente discutible.

 En cualquier caso se subestima el conflicto real que vive esa mujer, su inseguridad, sus miedos, su rabia, su vergüenza. Entonces, la Sociedad, la Familia, el Estado, la Iglesia, tienden todos cruelmente (partícipes de una misma cultura) a dejar sola a la mujer ante este conflicto vital (está en juego la vida) Difícilmente la acompañamos o nos involucramos. A no ser, para orientarla “solidariamente” hacia formas más seguras de abortar. Pero no vivimos empáticamente su conflicto. Es decir, la búsqueda de aquella alternativa o solución que pueda tomarse consciente, libre y responsablemente, que se tenga por justa, sana y que produzca el menos perjuicio posible a ella y a los demás.

 Si la opción preferencial y más conveniente para esa mujer, es declinar el ejercicio de su maternidad y asumir en lo posible, responsablemente el destino de esa vida que crece segundo a segundo dentro de ella, lamentablemente en estos momentos, ella no cuenta en Venezuela con servicios de orientación y acompañamiento integral que hagan factible para ella, tomar ese curso de acción. Procrear, engendrar y gestar, en algunos casos, son actos que abiertamente no son aparejables con el acto de prohijar. 

 La adopción es una opción humana, prevista en la Ley. En la que, aún declinando el rol de madre, se privilegia y respeta la vida, así como el derecho de esa misma vida a ser considerada persona y a disfrutar del derecho primigenio de toda persona: a ser hijo/a de… y a contar con SU familia. Volviendo a la cita de Schiller, es terrible imponer la sangre y la carne, si no vamos a involucrar el corazón, para hacernos efectivamente, padres madres e hijos.

Soc. José Gregorio Fernández

jfernandez@proadopcion.org


 Familia para Todos

 

El derecho primigenio de toda persona es a ser AMADA. El amor es la base fundamental sobre la que se construye toda sociedad. Es a partir del amor que nacemos todos y a partir del amor que crecemos en nuestras familias. Y es a partir de familias integradas, capaces de brindar apoyo, refugio y contención, que la sociedad se garantiza que crezcan en su seno, ciudadanos y ciudadanas integradas, equilibradas y felices. Personas amadas, capaces de amar y de construir, eslabón tras eslabón, esa cadena de cultura y civilización.

 En materia de derechos humanos, recientemente se viene identificando al Derecho a la Familia (véase: artículo 75 de la Constitución, y 26 de la LOPNA) como un derecho social estratégico para construir cultura, ciudadanía y desarrollo. Un derecho exigible, para construir equidad, democracia y superar la exclusión. Porque resulta inconcebible, pretender garantizar a la ciudadanía, “todos” sus derechos fundamentales, si hoy no nos planteamos garantizar prioritariamente, a todos los niños, niñas y adolescentes, el derecho a crecer y criarse con SU familia.

 Está demostrado que jamás tendrá las mismas oportunidades de crecimiento, desarrollo y felicidad, aquella persona que no cuente, oportuna y ciertamente, con la seguridad, el amor, la incondicionalidad, el sentido de pertenencia y permanencia de SU familia.

 De allí que, abandonar a un niño o una niña, significa un terrible daño y una legítima alarma. No olvidemos que, la familia se distingue del Estado, de la Escuela o de la Sociedad, por ejercer una responsabilidad que nuestra legislación -por ejemplo- tipifica como “prioritaria, inmediata e indeclinable”

 Aún, comprendiendo profundamente las causas que concurren para abandonar un niño o una niña,  es intolerable el daño y agravio contra la condición humana y la sociedad. De allí, el reto para la Sociedad, la Familia y el Estado: garantizar el Derecho a la Familia, honrando con su oportuno restablecimiento, el carácter prioritario, inmediato e indeclinable, que corresponde a la familia, respecto al hijo o hija.

 

Soc. José Gregorio Fernández

jfernandez@proadopcion.org


Proyecto:

“FAMILIA PARA TODOS”

 

Propuesta colectiva de trabajo solidario a favor de la restitución del derecho a la familia para niños, niñas y adolescentes en situación de desamparo, en el Distrito Capital

 

Caracas, Enero 2006

 “¿Y su familia dónde está?”

Esta pregunta se la hacen probablemente muchas personas ante la presencia de un niño o niña institucionalizados o en situación de calle. Se la hacen, con asombro, desde su auténtica curiosidad o ignorancia y hasta con legítima ingenuidad.

 

Pero ésta misma pregunta se la dejan de hacer muchas personas. Usualmente las personas que no se hacen esta pregunta, se llaman a sí mismos “realistas”. Personas que se sienten capaces de aceptar y entender “lo crudo que es la vida” y probablemente, con su actitud, se colocan más cerca de la desesperanza (para muchas personas, tristemente, resulta algo natural, la desigualdad y la inequidad en nuestra sociedad)

 

Lo cierto es que, donde quiera que uno se encuentre, sea con sensibilidad, con capacidad de asombro, con conciencia o con desesperanza, o aún con un cínico realismo, la evidencia es la misma: allí mismo delante de Usted, está en este momento un niño, una niña, un adolescente sin familia. Es decir, una persona a quien le toca vivir socialmente el estigma de ser objeto del desamor, de padecer el desarraigo, de sufrir su no pertenencia. A quien le toca lidiar posiblemente de por vida, con su minusvalía social, su mermada autoestima, la que puede permitir el haber sido excluido del disfrute de SU propio entorno familiar. Sentirse tan poco en la vida que, es “natural” que NADIE TE VEA y termines sencillamente por SER INVISIBLE.

 

Una paradoja nos impone un reto

A partir de la necesidad de hacer visible a las personas invisibles, para asÍ comenzar al menos a ser concientes sobre cómo las excluimos y  discriminamos, específicamente en su acceso y disfrute del derecho tan fundamental como es vivir y crecer con SU familia.

 

PROADOPCION con el apoyo de jóvenes scouts, llevó a cabo a principios del pasado año 2005 una investigación de carácter censal, en treinta (30) Entidades de Atención ubicadas dentro de del Distrito Metropolitano de Caracas (en los cinco municipios que la integran) Y al analizar el status socio-legal de todos los niños, niñas y adolescentes, declarado por esas mismas Entidades, se encontraron un total de 456 casos de niños, niñas y adolescentes a quienes, paradójicamente, a pesar de garantizarles, dentro del propio Sistema de Protección, derechos asociados a su subsistencia o educación, se les está vulnerando abiertamente el derecho humano más prioritario, más estratégico, el derecho a vivir con SU familia (se trata de los casos denominados tristemente denominados “de larga permanencia”, casos de “adoptables sin posibilidades ciertas de ser adoptados”, “adoptables sin adoptabilidad sustentada”, entre otros)


 

Sin fe, no existen los cambios,

Una de las múltiples causas que están incidiendo para que como sociedad les vulneremos los derechos a estos niños, niñas y adolescentes, es aún una vieja y generalizada creencia de que estos niños, niñas y adolescentes no tienen ya futuro, desde el punto de vista afectivo. Es muy común por ejemplo, oir decir a personas respetables e inteligentes y activamente involucradas con el Sistema de Protección, ante la realidad institucional de un niño mayor, un niño o niña con alguna discapacidad, o un grupo de hermanitos:

- “¿Pero quién va a querer adoptarlos?” o peor aún: -“¿Quién va a quererlos?

 

Como si se tratara de una mercancía en mal estado que se quedará fría en una vitrina.

 

Si nadie, óigase bien, si NADIE, jamás ha hecho, ni está dispuesto a hacer nada por restablecerle el derecho a estos niños, niñas y adolescentes a vivir con SU familia, seguramente, TODAS Y TODOS permaneceremos como hasta ahora, convencidos de que su destino será vivir sin familia, aún con otras necesidades básicas satisfechas, seguiremos teniendo ciudadanos de segunda con mala suerte y no, como se merece Venezuela, personas en pleno ejercicio de todos sus derechos y orgullosos de su ciudadanía.

 

Pero si, por el contrario, ALGUIEN (como Usted o como yo) decide apostar y creer en el amor, en la solidaridad entre los seres humanos e impulsa, promueve y encuentra familias amorosas para estos niños, niñas y adolescentes, tal y como ha sucedido en países hermanos como Chile, Perú, España, Brasil, o El Salvador, estaremos rompiendo con la desesperanza, con la discriminación, con la naturalización de la desigualdad, acabando con estas condenas irreversibles a la tristeza, a la minusvalía social, a la estigmatización.

 

Nuestros amigos de PROHIJAR de Buenos Aires, Argentina, lo dicen muy bien: -“No es que no existan familias para estos niños, es que aún no la hemos encontrado”

 

Entonces, ¿Cómo saber que no se puede si no lo hemos intentado jamás?

 

Ya lo dijo Bolívar con un alcance más allá del contexto bélico: “Quien no espera vencer ya está vencido”

 

Reflexionemos: ¿Para qué (...) queremos una sociedad, más justa, sin pobreza, sin miseria económica, si no somos capaces de rehabilitar el alma de un ser humano, para que se sienta amado y parte activa, capaz entusiasta de dar amor a sus hijos?


 

Una oportunidad para crecer en la solidaridad y el amor

 

Frente a la realidad de los niños, niñas y adolescentes, privados de su familia, en situación de calle o institucionalizados, los venezolanos y venezolanas tenemos el enorme reto y la mejor oportunidad hasta ahora, de intervenir solidariamente, personal y protagónicamente, para acabar de raíz con la inequidad e injusticia que esta realidad significa.

 

Tenemos una deuda, porque nos duele y nos avergüenza. Pero tenemos delante la posibilidad de innovar, de trascender las iniciativas meramente caritativas o asistencialistas y construir soluciones permanentes y estructurales. Precisamente fundadas en ese sistema de apoyo humano integral, primario, permanente y armónico como es la familia. Porque para reconocerle y darle su dignidad a estos niños, niñas y adolescentes, tenemos que dárnosla nosotros primero, abriendo nuestros corazones, atravesando el dolor, acabando con el estigma, con esas imágenes que acerca de ellos llevamos dentro de nosotros mismos y que los condenan a la soledad y al olvido.

 

Corresponsabilidad y participación protagónica, frente a la necesidad de acabar con el desamparo, significa estar con la mano extendida, con las puertas del corazón abiertas. Si otro mundo es posible, seguramente, por allí comienza, recibiendo al otro, creyendo que es posible hacerlo nuestro hijo o nuestra hija, a esa otra persona vulnerable y digna que espera por nosotros.

 

El Proyecto “Familia Para Todos”,

Con él nos proponemos promover, impulsar y cooperar de forma corresponsable y en estrecha alianza con familias, comunidades, autoridades competentes del Sistema de Protección y con la Misión Negra Hipólita del Minpades, entidades de atención y organizaciones sociales, para lograr en un lapso razonable que todas y todos los niños, niñas y adolescentes que se demuestre plenamente que se encuentran desvinculados de forma permanente de su medio familiar o privados de él, se les brinde la respuesta más inmediata y oportuna, en atención al derecho prioritario a vivir con SU familia (bien sea SU familia de origen o, en su defecto, SU la familia sustituta más adecuada a su Interés Superior)

 

El Proyecto “Familia para Todos”  es una propuesta solidaria de trabajo y se plantea como metodología, la construcción colectiva, para atacar y resolver de raíz esta vergonzosa problemática de inequidad, esta notoria debilidad de nuestro Sistema de Protección. Para ello, PROADOPCION desde la sensiblidad de familias del corazón, de sociedad, de organización social, invita al encuentro y a la participación.  Este proyecto se desarrollará a través de dos componentes fundamentales:

 

  • Identificación, apoyo y acompañamiento humano y técnico, personalizado para incorporar a los niños niñas y adolescentes en desamparo a SU familia (reinserción, colocación y/o adopción)

 

  • Promoción del Acogimiento Familiar y Promoción de las Adopciones Necesarias (mayores de 3 años, grupos de hermanos, discapacitados, enfermos) para hacer posible el amor, la presencia activa de las familias y la satisfacción del sueño de los niños y niñas de estar con SU familia.

 

¿Cómo participar?

Manifestando personalmente (personas naturales organizaciones o personas jurídicas) de viva voz o por escrito, su interés y deseo a PROADOPCION Asociación Civil (organización facilitadora de este proyecto) y asistiendo responsablemente a las reuniones de trabajo que especialmente para coordinar el trabajo se convocarán. Involucrándose para construir juntos, la mejor estrategia resolutiva para restituirle el Derecho a la Familia de todos los niños, niñas y adolescentes que se encuentran con este derecho vulnerado, dentro del Sistema de Protección dentro del Distrito Metropolitano de Caracas (por ahora, nos enfocaremos en esta población)

 

Algunas necesidades a cubrir

  • Se requerirán personas voluntarias comprometidas para acompañar, vigilar y apoyar personal, humana y afectivamente a los niños, niñas y adolescentes durante el proceso de restitución del derecho a SU familia (reinserción, colocación familiar, adopción)

 

  • Comités de Protección de las zonas en donde se encuentren Entidades de Atención, a objeto de estrechar las relaciones con la comunidad y procurar juntos soluciones a los niños, niñas y adolescentes.

 

  • Personas voluntarias interesadas en promover personalmente por diversos medios a su alcance, cara-a-cara, o por medios de comunicación, las adopciones necesarias (aquellas que no pueden esperar más y que involucran niños mayores de 3 años, grupos de hermanos, discapacitados)

 

  • Profesionales de áreas tales como abogados, trabajadores sociales y psicólogos, para tareas tales como análisis de expedientes, tareas de localización familiar, entrevistas con familiares, visitas, entre otras actividades.

 

Más información a través de:

 

PROADOPCION,A.C.

Dirección: Páez a Junín, No. 139

San Agustín Norte, Caracas

Teléfono: 0212 577 39 85

Celular: 0416-706.65.58

Correo Electrónico: info@proadopcion.org
 

 


 

PERMITIR LA VIDA ES UNA OPCION CONSAGRADA EN LA LEY

Autor: José Gregorio Fernández B.
Sociólogo, padre adoptivo de dos niños  y Director General de PROADOPCION A.C.
 
(Artículo de opinión escrito y circulado en la red por nuestro Director General el día 29/10/2004)
 
A continuación, algunas reflexiones con el propósito de agregar elementos de juicio a la discusión suscitada a partir de la reforma del Código Penal y el tema del aborto. Más que debatir, rebatir, impugnar o contradecir, nos mueve el deseo por converger en un punto de encuentro, de sindéresis, en donde podamos compartir algunas valoraciones y lograr algunos valiosos consensos.
 
En otras palabras, acceder a ese lugar en donde, podamos pensar nuestra realidad social, económica y socio-cultural, a la luz de su fascinante y difícil complejidad y no simplemente subordinar inconciente y visceralmente todos nuestros juicios a la coyuntura dominante de la polarización política, de la contienda por el poder. La cual,  tiende a representarnos a todos, estáticamente, como meras piezas o miembros de alguno de los bandos en pugna.
 
Legislar y parlamentar son tareas muy nobles, especialmente para quienes creen con total honestidad que el adversario político, ese Otro, puede ciertamente enriquecer nuestra visión del mundo. Hace falta vivenciar la humildad, para ser mínimamente permeables a los argumentos del Otro, antes que ceder a la tentación de simplificar ilusoriamente las cosas o quedarnos cómodamente instalados, en  el cálculo de unas manos alzadas en el hemiciclo de la Asamblea Nacional (bien, porque nos favorece o bien, porque damos por descontado la mayoría de los otros)
 
 
La Vida con Otros: es una opción aún no explorada, no transitada, no construida
  1. Si a la mujer (adolescente inclusive) le concedemos la libertad de decidir sobre el destino del niño no nacido, por el simple hecho de encontrarse en conflicto con su embarazo Cabe la pregunta ¿por qué nuestras mujeres no tienen hoy la alternativa, ni consideran abierta y legalmente la opción de darle una oportunidad de Vida a ese "ser" o a "su hijo", por medio de la adopción?
  2. ¿Por qué tenemos la idea de que la mujer es o puede ser plenamente libre, si se mantiene reducida en su vida, a la moral del sacrificio, encarnada en la dicotomía de abortar, cargar o asumir  el fruto de una concepción? ¿Por qué socialmente no disponemos  en Venezuela de una opción de Vida, frente a una opción de muerte, o una opción ineluctable de mala vida? Libertad no es sólo  decidir sobre la base de lo que podemos hacer, sino también para poder hacer más de lo que hacemos, es decir, contar con más alternativas y poder construir nuevas y mejores opciones de vida.
  3. Las adopciones por los "caminos verdes" , las adopciones ilegales, aquellas incluso que a veces colindan con el "mercado negro", son probablemente la mayoría de las "adopciones" que ocurren en el país (puesto que las legales son  bien pocas, mientras que de las otras, cualquiera tiene un cuento)  A estas "adopciones" las podemos interpretar como un enorme síntoma de lo que significa en la práctica, una opción de Vida que se materializa "tras corrales" a "trastiendas".  Una progenitora que hace lo que se conoce técnicamente como una "entrega directa", puede probablemente estar  sucumbiendo a la pobreza, sin contar con ningún apoyo. Pero quien puede juzgarla o negar que su motivación sea el amor y el respeto a la vida de ese hijo, cuando ofrece una oportunidad de vida autónoma, más allá de sus propias decisiones e intereses.
  4. Si todos coincidimos moralmente que vivir en la pobreza no es razón, ni causal,  ni argumento para quitarle la familia a un niño, ni un niño a una familia. Menos aún, un embarazo en conflicto, puede ser razón para quitarle la vida a un niño. Cotidianamente la pobreza hace estragos, cuando una mujer que decide abortar, vergonzosamente para todos nosotros, en muchos casos, la motiva la sencilla razón de la manutención y supervivencia de ese niño. Para abortar, podría entonces plantearse por analogía, lo que aplica para proceder a una adopción, es decir, agotar la inserción en la familia de origen y familia extendida, hasta el cuarto grado de consaguinidad. 
  5. La voz de las personas adoptadas tiene un valor incalculable, si queremos apreciar en su justa medida, el enorme valor y significado de la decisión de Vida que tomaron sus progenitoras. Existen muchos casos documentados,que pueden servir de fieles testimonios.Hombres y mujeres, felices, productivos, sanos e integradosa la sociedad, que fueron producto de una violación o de un incesto. Finalmente, personas que tuvieron la oportunidad de vivir y de tener una identidad, una familia y disfrutar plenamente su vida con una familia sustituta permanente y adecuada. Porque como bien sabemos quienes hemos adoptado esperfectamente válido y aceptable el argumento de muchos padres y madres adoptivos que reconocen la decisión de las progenitoras de sus hijos adoptivos, diciendo cosas tales como: "Tanto te quiso, que decidió, no acabar contigo, completar su embarazo y consentir tu adopción después que naciste"
  6. En materia de adopción, para quien la conoce de cerca, sabe que la familia adoptiva o familia sustituta es con muchísima frecuencia, sinónimo de Vida, de oportunidad, de amor. La familia sustituta, es una realidad social insoslayable. Ella reestablece la base que preserva y garantiza el derecho a la vida, que es el amor y la responsabilidad que asumen un hombre y una mujer cuando engendran y acogen como  suyo,como parte de su vida, a ese ser, desde el momento mismo de su concepción, sin conocerlo.
  7. En cuanto a las progenitoras o aquellas mujeres que por su circunstancia de vida se enfrentan al conflicto de su propio embarazo, podemos darle socialmente la opción de decidir darle a su hijo, el amor que ellas no le podrán dar. Se puede amar en un acto de desprendimiento, mas no de muerte. Basta recordar la leyenda de las dos mujeres que forcejeaban por un bebé y ambas decían ser la madre del niño, una jalaba al niño por un lado y otra para el otro, de forma  tal que parecía que iban desmenbrar al niño.Y se le preguntó a un sabio, ¿Quién de las dos es la madre? Y el sabio respondió: Aquella que suelte al niño y evite dañarlo.
  8. Impulsemos y construyamos una nueva cultura de acogimiento y adopción, solidaria, capaz de brindar  amor, de ser responsable y de respetar los derechos de los niños y de las niñas. Porque la adopción, significa en muchos casos, dar la opción de vivir plenamente como cualquier ciudadano, a quien pudo haber no nacido por decisión de otros.
  9. A la mujer en conflicto con su embarazo,  la adopción le permite respetar y amar como persona autónoma e independiente de ella y poseedora de todos sus derechos, a ese ser que lleva en su vientre. Porque sabe que podrá actuar íntegramente frente a él o a ella, evitando quizá tener que transitar el camino del aborto, de la entrega directa, del tráfico, o del abandono.
  10. La libertad está allí, socialmente se nos permite o puede permitir, decidir entrer dejar vivir o impedir el desarrollo de la vida. En nuestro caso, nuestro primer interés como venezolanos, es que socialmente toda mujer tenga la posibilidad de considerar seriamente no tener a su hijo y al mismo tiempo, le sea posible permitirle a éste, vivir plenamente como un niño más, con las ventajas y desventajas que le brinda su entorno venezolano, para hacerse un ciudadano o ciudadana útil y una persona digna.
Cordialmente a la orden,
 
 
José Gregorio Fernández B.
 
Celulares:(58414) 260.88.15; (58416) 706.65.58
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E- Mail : jfernandez@proadopcion.org

 

 

 

LA ADOPCION EN  VENEZUELA

 NORMATIVA VIGENTE

  

La Constitución del 99, en su Titulo III, capitulo V; regula los Derechos Sociales y de las familias.

 Art. 75-.El Estado protegerá a las familias como asociación natural de la sociedad y como el espacio fundamental para el desarrollo integral de las personas. Las relaciones familiares se basan en la igualdad de derechos y deberes, la solidaridad, el esfuerzo común, la compresión mutua y el respeto recíproco entre sus integrantes. El Estado garantizará protección a la madre, al padre o a quienes ejerzan la jefatura de la familia.

 Los niños y niñas y adolescentes tien en derecho a vivir, ser criados o criadas y a desarrollarse en el seno  de su familia de origen. Cuando ello sea imposible o contrario a su interés superior, tendrán derecho a una familia sustituta, de conformidad con la ley. La adopción tiene efectos similares a la filiación y se establece siempre en beneficio del adoptado o la adoptada, de conformidad con la ley. La adopción internacional es subsidiaria de la nacional.

 Comentario: Aparte de la enunciación de los principios básicos que fundamentan la familia, este artículo establece que la adopción tiene efectos  similares a la filiación, cosa que ya está establecida en el Código Civil. La frase-la adopción internacional es subsidiaria de la nacional- que aparece al final del artículo, creemos debe entenderse como si hay dos personas con el mismo derecho que quieren adoptar al mismo niño, se dará preferencia a la venezolana sobre la extranjera. También se establece la protección de la familia por el Estado por considerar que es la célula fundamental de la sociedad. En estos tiempos de disgregación familiar, es reconfortante que se reconozca expresamente en la constitución la superioridad de la familia para el desarrollo del individuo. Esta superioridad radica en el cariño y en los valores morales que en la familia y solo en la familia puede impartir al niño y que son la base indispensable para su formación emocional y la educación escolar posterior.

 En cuanto a la regulación sobre la adopción en las leyes vigentes tenemos al Código Civil, que norma la adopción en los artículos 246 al 260 ambos inclusive, pero debemos tomar en cuenta la nueva LEY ORGANICA PARA LA PROTECCIÓN DEL NIÑO Y DEL ADOLECENTE (LOPNA).

  

NUEVA LEGISLACIÓN VIGENTE EN MATERIA DE FAMILIA.

 En estos últimos años Venezuela asiste a una intensa movilización, tanto de los poderes públicos, como la sociedad civil, en torno a un cambio legislativo que implica la derogación de la Ley Tutelar de Menores, vigente desde 1980, y su sustitución por otra radicalmente diferente.

 Esto tiene origen el 20 de noviembre de 1989, cuando la Asamblea de la Naciones Unidas aprueba, por unanimidad. La Convención Internacional Sobre los Derechos del Niño, que representa un hito importantísimo en las concepciones doctrinarias, en las construcciones jurídicas y en las estrategias fácticas relacionadas con la niñez. En todos estos aspectos hay un antes y un después de la Convención, la cual, ciertamente, tendrá una gran incidencia en la calidad de vida de los niños en todo el mundo, en lo adelante.

 En resumen: Se abandonó el concepto del niño como sujeto tutelado, para adoptar el concepto del niño como sujeto de derechos, entendiéndose por tal la habilitación para demandar, actuar y proponer...

 Venezuela ratifica la Convención y la hace Ley de la República el 28/8/90 (GO No. 34.541) y a partir de ese momento, asume con los niños y adolescentes del país el compromiso de brindarles protección integral, la cual se refiere a dos aspectos: Protección Social y Protección jurídica y esta última implica legislar para hacer exigibles los derechos consagrados en la Convención, mediante la creación de instancias administrativas y judiciales que intervengan en caso de que estos derechos sean amenazados o violados.

 Se presenta aquí un cambio de paradigma a partir del momento en que Venezuela ratifica la Convención, se vive en el país una realidad jurídica anómala, la vigencia simultanea de dos leyes, la Ley Tutelar de Menores y la Convención, totalmente antagónicas entre sí y regulando el mismo tema.

 Con los términos, Doctrina de protección Integral se hace referencia a un conjunto de instrumentos jurídicos internacionales que constituyen su marco referencial. Este nuevo derecho debe respetar una serie de principios rectores que constituyen sus pilares fundamentales: El niño como sujeto de derechos, el interés superior del niño, la prioridad absoluta; la participación y el rol fundamental de la familia en la garantía de los derechos del niño y adolescente.

 La Convención desde su preámbulo y en varios de sus artículos se refiere al papel fundamental que debe desempeñar la familia en la garantía de los derechos del niño. En efecto, el preámbulo dice expresamente que el niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia en un ambiente de felicidad, amor y comprensión.

 Este principio obliga al Estado a evitar medidas que separen al niño de su familia, entendida en su sentido más amplio. . ante cualquier circunstancia, se debe tomar en cuenta, primero la familia, luego los parientes más cercanos y solo en casos excepcionales se aplicarán medidas, como la colocación en hogares sustitutos o en adopción y, en último caso, su colocación en entidades de atención.  

LA LOPNA EN:

 EL TITULO IV

CAPITULO III

 Esta Ley trata de la familia sustituta, la cual surge cuando los niños y adolescentes son privados temporalmente o en forma permanente de su medio familiar, ya sea por la ausencia total de padres, o porque estos son afectados en la titularidad o ejercicio de la patria potestad o de la guarda sobre sus hijos. Como modalidades jurídicas sustitutivas del medio familiar  se mencionan la colocación familiar o en entidades de atención, la tutela o la adopción.

 La familia sustituta debe ser entendida como aquella que, no siendo la familia natural del niño o el adolescente, lo acoge para que forme parte de la misma, con la finalidad de suministrarle protección, afecto, y educación. La familia sustituta puede estar conformada por una o más personas.

 Para entender la importancia de la colocación familiar, debe tenerse presente que una de las figuras jurídicas que responde mejor a la doctrina de la situación irregular es la tutela del Estado, pues la misma ha sido concebida para proveer de tutor a todos aquellos niños y adolescentes que son declarados en estado de abandono.

 Cuando un niño o adolescente pierde a sus padres, pero dispone de recursos económicos, la institución de representación que surge es la tutela ordinaria de menores; la cual permite colocar la persona del niño o del adolescente y sus bienes, bajo el cuidado y protección de un tutor, un pro tutor, un suplente de pro tutor y un consejo de tutela integrado por   cuatro personas. Sin embargo, cuando el niño o el adolescente carece de estos recursos; no dispone de todas estas personas que estén dispuestas a cuidarlos y protegerlos y surge entonces, el Estado como tutor, conforme lo prevé el Código Civil en sus artículos 318 al 322 ambos inclusive. No obstante, el Estado no está concebido para tutelar uno o varios niños en particular, ya que su obligación es tutelar los derechos de todos los niños en general. Los niños y adolescentes requieren, para ser debidamente cuidados y protegidos, de un representante civil y no de un ente abstracto, que no tiene rostro ni sentimientos y está ausente en los momentos más importantes de la vida de los niños y adolescentes. Estos responsables civiles pueden ser los padres, tutores y guardadores, por lo que la tutela del Estado debe consistir en garantizar que exista uno de estos responsables para cada niño o adolescente que lo requiera y a instrumentar y promover los programas que permitan la capacitación, mejoramiento y atención a todas estas personas.

 Por todas estas razones y como repuestas a la doctrina de la protección integral, se eliminó en el proyecto la institución de la tutela del Estado, así como la figura de la declaratoria del Estado de abandono. Para sustituirlas se propone acudir a otras figuras más acordes con el nuevo paradigma, tales como la colocación familiar y la adopción, pues la tutela ordinaria de menores resulta difícil de lograr para quienes carecen de recursos económicos y hasta tanto no se modifique la regulación contenida el código Civil. En cuanto a la eliminación de la declaratoria del estado de abandono, se propone sustituirla por la privación y la extensión de la patria potestad, para posibilitar así la decisión del Juez acerca de la medida de protección que más convenga en el caso particular.

 En cuanto a la colocación familiar podría también presentar algunas dificultades para la pronta y efectiva atención de algunos niños y adolescentes, se propone como ultima alternativa, la colocación de los niños en entidades de atención. En estos casos, la guarda y representación de estos niños y adolescentes estaría confiada a los responsables de tales entidades u otras personas que trabajan en las mismas: Pero solo el funcionamiento de toda la estructura prevista en la ley hará posible la sustitución exitosa de la tutela del Estado y de la declaratoria del estado de abandono.

 

LA ADOPCION EN LA NUEVA LEY

  Se desarrolla en la ley en la sección  tercera del capitulo III. Para su regulación se mantuvo muchas de las normas de la Ley de Adopción, se modificaron algunas y se crearon otras. Entre las principales modificaciones podemos mencionar: la eliminación de la adopción simple, por cuanto la misma había quedado reducida en la ley de adopción a permitir una adopción sin ruptura de nexos entre el adoptado y su familia de origen y sin constitución de vínculos entre adoptantes y el adoptado, lo cual se produce cuando la adopción plena no es posible. Asimismo se eliminó el requisito de los tres años de casados que se exige a los cónyuges que desean adoptar, por cuanto este requisito ha estado vinculado en nuestra legislación sobre adopción a dar oportunidad de tener una decencia propia. Sin embargo,, una vez que se eliminó la prohibición de adoptar para quienes tenían descendientes, tal requisito ya no se justifica y tampoco justificaría si se pretende que el mismo sea un indicativo de la estabilidad de la respectiva unión matrimonial, pues en tal caso, resultaría insuficiente.

 Otra modificación se produjo a la duración del periodo de prueba, el cual se elevo a seis meses como mínimo. Se preveía además, la obligación de que se produzca durante ese lapso, no menos de dos evaluaciones acerca de los resultados de dicha convivencia. Estas evaluaciones pueden ser realizadas por la respectivas oficina de adopciones o por el equipo Multidiciplinario del Tribunal.

 Entre las nuevas previsiones que se incorporaron en materia de adopción están referidas a supeditar la validez del consentimiento de la madre a que el niño haya nacido; exigir asesoramiento a todas aquellas personas cuyo consentimiento es necesario en una adopción, así como suministrar a estas personas acerca de los efectos que tendrá dicha adopción; prohibir la obtención de beneficios económicos o de cualquier otra clase. Para consentir en la adopción; exigir elaboración del correspondiente informe sobre el candidato a adopción, con miras a determinar su adoptabilidad, comprendiéndose, en dicho informe a la familia y evolución personal y medica del, posible adoptado; así como elaborar el informe necesario que permita determinar la aptitud  para adoptar de los solicitantes de la adopción; salvaguardar la confidencialidad del contenido de toda la información que conforme un expediente de adopción y hacer posible que el adoptado o su representante accedan a esta información, si su interés lo hace aconsejable.

 Otro aspecto novedoso de la regulación en esta materia está constituido por las normas sobre adopción internacional previstas en la sección 4ta. En tal sentido se estimo necesario dar una definición de lo que debe entenderse por adopción internacional para lo cual se   utilizo el concepto de residencia habitual de las partes, debiendo estar en países distintos con independencia de su  nacionalidad. Se tuvo en cuenta que Venezuela  puede ser tanto país de residencia habitual de los niños o adolescentes a ser adoptados, como de los solicitantes de la adopción.

 Una previsión muy importante constituye la exigencia de tratados o convenios internacionales para que pueda realizarse  una adopción internacional. La razón de tal exigencia esta en la necesidad de proteger adecuadamente a los niños o adolescentes que son dados en adopción a personas que residen en otros países, sin garantía alguna acerca de la información que suministran dichas personas para solicitar la adopción, ni tampoco de seguimiento que debe realizarse durante el periodo  de prueba o de la que pueda pasar con el candidato a adopción, si los solicitantes desisten de la adopción después que el niño o el adolescente ya se encuentran en otro país.

 Los tres últimos capítulos del titulo IV están dedicados  a los aspectos procesales y comprenden respectivamente, un procedimiento contencioso en asuntos de familia y patrimoniales, un procedimiento para la adopción y un procedimiento para alimentos y guarda.

  EL PROCEDIMIENTO DE ADOPCIÓN. Conserva los rasgos generales del procedimiento regulado por la ley de adopción;  Sin  embargo, se incorporan al mismo algunas prevenciones dirigidas a la adopción internacional y a las nuevas disposiciones consagradas para la adopción general.

La ley orgánica para la protección del niño y del adolescente, regula la adopción a partir del art. 406- Concepto, 407- Tipo de adopción; 408- Edad  para ser adoptado, 409- Capacidad para ser adoptado, 410- Diferencia de edades entre adoptantes y adoptado, 411- Estado civil de los adoptados, 412- Adopción de uno entre varios hijos del  cónyuge, 413- Condición para la adopción por tutor, 414- Consentimientos 415-  Opiniones, 416- Formas y condiciones de los consentimientos y opiniones, 417- Asesoramiento,   419- Prohibición de lucro, 420- Informe sobre el candidato a adopción   421- acreditación de los solicitaciones, 423- prórroga del periodo de prueba,  424- Colocación con miras a la adopción 425- Efectos de filiación, 426- Constitución de parentesco, 428- Impedimentos matrimoniales, 429- Confidencialidad, 430- Apellido, 431- Modificación del nombre, 432- Inscripción del decreto de adopción, 433- Invalidación de la partida de nacimiento, 434- Inscripción si el adoptado es casado o tiene hijos, 435- Inscripción de adopción de entredichos e inhabitadas, 436- Información sobre las inscripciones realizadas, 437- Irrevocabilidad, 438- Nulidad, 439- Legitimados activos, 440- Plazo para ejercer la acción, 441- Inscripción y publicación de la sentencia de nulidad, 442- Oposición a terceros –

 Artículos 406 al 442 ambos inclusive – ADOPCIÖN  

ADOPCIÓN INTERNACIONAL

Art. 443, Definición, 444,Tratados internacionales, 445, Subsidiaridad de la adopción internacional, 446, Habilitación de los solicitantes, 447, Autorización para trasladar al candidato a adopción, 448, Presentación de las solicitudes de adopción, 449, Informes durante el período de prueba.

PROCEDIMENTO DE ADOPCIÓN

Artículos 493 al 510  ambos inclusive.

Art. 493, Solicitud, 494, Contenido de la solicitud, 495, Documentación anexa, 496, obtención de documentos, 497, Ministerio público, 498, Consentimiento y opiniones,  499, Oposición, 500, Legitimados para la oposición, 501, Ausencia de conveniencia previa, 502, Autorización de salida del país, 503, Cumplimiento del período de prueba, 504 Decisión, 505 Decreto de adopción, 506 Apelación, 507, Apelación por cambio de nombre, 508, Decisión de la apelación, 509, Recurso de casación, 510, Oposición a terceros.

 

OTROS ARTICULOS DE ESTA LEY QUE REGULAN LA MATERIA O TIENEN VINCULACION CON LA ADOPCIÓN.

Art. 4 Obligaciones generales del Estado, 6, Participación de la sociedad, 12, Naturaleza de los derechos y garantía de los niños y adolescentes, 26, Derecho a ser criado en una familia, 88, Derecho a la defensa y al debido proceso, 124-c, Colocación familiar, 126-j, Adopción, 127, Abrigo, 131, Modificación y revisión, 139, Oficina de adopciones, 145, Oficina de adopciones, atribuciones, 177, g,h, Órganos jurisdiccionales, competencia de la sala de juicio, adopción y nulidad de adopción, 183,-i, Preparación gradual, 360, Colocación familiar, 395, Principios fundamentales, a los fines de determinar la modalidad de la familia sustituta.

 


REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
CONSEJO NACIONAL DE DERECHOS
DEL NIÑO Y DEL ADOLESCENTE

DECISIÓN

Caracas, 16 de agosto de 2001
Años 191° y 142°

El Consejo Nacional de Derechos del Niño y del Adolescente, en su carácter de máxima autoridad del Sistema Rector Nacional para la Protección Integral de los Niños, Niñas y Adolescentes, en ejercicio de las atribuciones conferidas en los artículos 133, 134 y literales “a” y “g” del artículo 137 de la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente, con fundamento en lo establecido en los artículos 75 y 78 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

CONSIDERANDO

Que por cuanto es interés del estado venezolano el que las adopciones nacionales que se realicen en el país respondan a la correcta aplicación de la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente.

CONSIDERANDO

Que por cuanto es atribución del Consejo Nacional de Derechos del Niño y del Adolescente promover la divulgación y correcta aplicación de las disposiciones legales relativas a las garantías, derechos y deberes de los niños y los adolescentes, entre las cuales se encuentran las referidas a la adopción, a los efectos de lograr la armonización de las actividades que deben desarrollar los organismos involucrados en las adopciones nacionales.

CONSIDERANDO

Que por cuanto es necesario divulgar los principios contenidos en la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente en materia de adopciones nacionales, el Consejo Nacional de Derechos organizó, conjuntamente con la Escuela Judicial de la Dirección Ejecutiva de la Magistratura y el Ministerio Público, una serie de talleres de trabajo en donde participaron representantes de los diferentes organismos involucrados en los trámites para las adopciones nacionales, quienes aportaron conocimientos, experiencias e ideas que culminaron con la elaboración de un Instructivo en la materia.

DECIDE

dictar el siguiente:

INSTRUCTIVO PARA LA APLICACIÓN DE LA LEY ORGÁNICA PARA LA PROTECCIÓN DEL NIÑO Y DEL ADOLESCENTE EN MATERIA DE ADOPCIÓN NACIONAL

I. PRINCIPIOS GENERALES QUE INSPIRAN LA ADOPCIÓN NACIONAL

Las normas sobre adopción contenidas en los artículos 20 y 21 de la Convención sobre los Derechos del Niño, en el artículo 75 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y en el conjunto de artículos que regulan la materia de adopción en la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente, establecen las directrices fundamentales que conforman el marco ético jurídico esencial, dentro del cual deben ubicarse todos aquellos profesionales que se encuentran vinculados con la adopción nacional y para asegurar el logro de los objetivos específicos de dicha institución. Estos principios son los siguientes:

1. Todo niño o adolescente debe crecer y ser educado en un MEDIO FAMILIAR que le brinde un clima de felicidad, amor y comprensión. El medio familiar es esencial para el desarrollo armónico de su personalidad.

2. El medio ideal de vida para el niño es su FAMILIA DE ORIGEN, independientemente de su situación socioeconómica; por lo tanto, el INTERES SUPERIOR DEL NIÑO estará determinado, en principio, por la permanencia en su medio de origen.

3. Cuando el INTERES SUPERIOR DEL NIÑO lo exija y carezca de la protección de la familia de origen, se procederá por la vía de la ADOPCION NACIONAL, si ésta se considera como la modalidad de familia sustituta más adecuada para el caso concreto y se privilegiará la adopción nacional antes que la internacional, para favorecer la permanencia del niño o adolescente en su país de origen.

4. Los procedimientos propios de la ADOPCION NACIONAL deben ser gestionados, supervisados, controlados y autorizados por las autoridades competentes, sobre la base de toda la información pertinente y fidedigna.

5. La ADOPCION NACIONAL debidamente conducida garantiza la prevención de la sustracción, venta o tráfico de niños o adolescentes.II. CONCEPTO DE ADOPCIÓN NACIONAL.

El concepto de adopción está contenido en el artículo 406 de la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente, en lo sucesivo LOPNA, que establece: “ La adopción es una institución de protección que tiene por objeto proveer al niño o al adolescente, apto para ser adoptado, de una familia sustituta, permanente y adecuada”.

Dicho concepto resulta aplicable tanto a la adopción nacional como a la internacional ya que el objeto de la institución es común a ambas. En la adopción nacional los elementos que la integran están vinculados a un solo ordenamiento jurídico, la misma está regulada por las previsiones contenidas en la LOPNA, y su competencia corresponde a los Tribunales de Protección del Niño y del Adolescente, tomando en cuenta su jurisdicción por razón del territorio, de acuerdo a lo establecido en los artículos 173, 174, 177 y 453 de la LOPNA. En cuanto a la adopción internacional, esta se caracteriza por la presencia de elementos extranjeros en su supuesto de hecho, tiene una regulación contenida no sólo en la LOPNA, sino en los tratados internacionales y su competencia está atribuida en forma exclusiva y excluyente al Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, comprendidas la Sala de Juicio y la Corte Superior.

III. GLOSARIO, ALCANCE Y CONTENIDO DE ALGUNOS TÉRMINOS UTILIZADOS EN EL PROCEDIMIENTO PARA LA ADOPCION.

1. Adoptabilidad: Condición de adoptable que debe ser previamente determinada en todo niño o adolescente candidato a una adopción. Para determinar si la adoptabilidad procede o no, debe darse cumplimiento a un proceso técnico de carácter evaluativo, que implicará la realización de un informe bio-psico-social, individual siempre que la medida de protección impuesta al niño o adolescente se ejecute en una entidad de atención, la evaluación integral estará a cargo de esta, tal como lo establecen los artículos 132 y 184 literal d) de la LOPNA.

La correspondiente Oficina de Adopciones de acuerdo con lo establecido en la Circular Técnica N° 1, publicada en Gaceta Oficial N° 37238 del 12-07-2001, evaluará dicho informe y complementará lo permanente en conjunto con la entidad de atención, a fin de aprobar o no la adoptabilidad; produciendo un informe de acuerdo con el artículo 420 de la LOPNA.

2. Idoneidad: Aptitud de los solicitantes de una adopción para asumir, en forma permanente, duradera y satisfactoria, la responsabilidad del proyecto de vida del candidato a adopción. Para determinar dicha aptitud debe darse cumplimiento a un proceso técnico de carácter evaluativo, que implicará la realización de una investigación exhaustiva bio-psico-social legal, individual y de máxima precisión. A los efectos de este requisito se tendrá en cuenta lo establecido en Circular Técnica N° 2, publicada en la Gaceta Oficial N° 37238 del 12-07-2001. Su cumplimiento se comprobará con el respectivo certificado.

3. Asesoramiento: Proceso mediante el cual se informa a las personas cuyo consentimiento es necesario para decretar una adopción, acerca de todos los efectos y el alcance que tendrá la adopción para el niño o adolescente, para la familia biológica y la familia sustituta. El cumplimiento de este requisito debe hacerse constar en actas, elaboradas con ocasión de las respectivas entrevistas. Asimismo, en el acta donde conste el respectivo consentimiento deberá hacerse mención del asesoramiento recibido.

4. Emparentamiento: Proceso mediante el cual se determina la recíproca aceptación entre el candidato a adopción y los solicitantes de la misma. A los efectos de este requisito se tendrá en cuenta lo establecido en la Circular Técnica Nº 3, publicada en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nº 37.238 del 12-07-2001. Dicho proceso habrá de conducir a la aceptación o al rechazo de una posibilidad de adopción.

5. Seguimiento: Proceso que se realiza con la finalidad de supervisar bio-psico-socialmente el período de adaptación de un niño o de un adolescente a su nueva familia adoptiva. Ello implica la observación del ambiente familiar y de aquellos otros espacios en los que le corresponderá participar. A los efectos de este requisito se tendrá en cuenta lo establecido en la Circular Técnica Nº 4, publicada en la Gaceta Oficial Nº 37.238 del 12-07-2001.

6. Consentimiento: Manifestación de voluntad pura y simple, expresa y afirmativa relativa a la adopción. Debe constar por escrito en documento autenticado u otorgado ante la Oficina de Adopciones o el Juez de la causa. Las personas llamadas a consentir son las previstas en el artículo 414 de la LOPNA.

7. Opinión del niño: Apreciación personal e individual del candidato a adopción acerca de la misma.
Debe constar por escrito en acta elaborada por la Oficina de Adopciones respectiva y el Juez de la causa. Además de la opinión del candidato a adopción requerida cuando este tiene menos de doce años de edad, el artículo 415 de la LOPNA establece las otras categorías de personas llamadas a opinar. Los terceros comprenden a toda persona que, tenga conocimiento directo de algún hecho o circunstancia que pueda afectar desfavorablemente el Interés Superior del candidato a adopción.

8. Inexigibilidad del consentimiento: Cuando las personas que deben consentir u opinar no puedan hacerlo por encontrarse afectados por alguna imposibilidad permanente de otorgarla o se desconozca su residencia.

9. Confidencialidad de los expedientes: Acceso restringido a la documentación y al contenido de los informes que se elaboren con ocasión de la adopción, especialmente el informe bio-psico-social legal para determinar la adoptabilidad del niño o adolescente, y el informe bio-psico-social legal para el otorgamiento de la idoneidad de los posibles adoptantes. El acceso se autorizará sólo a las partes, a los funcionarios de organismos competentes en la materia y a particulares interesados. Tal restricción comprende la expedición de fotocopias sólo a estas personas y mediante diligencia, teniendo en cuenta que, conforme a lo previsto en la última parte del artículo 420 de la LOPNA, los solicitantes de la adopción sólo tendrán acceso al informe sobre el candidato a adopción, después que se acredite su aptitud para adoptar. Los Tribunales de Protección del Niño y del Adolescente deben disponer el archivo de los respectivos expedientes de adopción de manera separada y su préstamo debe autorizarlo el Secretario del Tribunal. Los casos concluidos se conservarán en dicho archivo en forma permanente.

10. Búsqueda de raíces: Derecho de toda persona de conocer sus orígenes, especialmente la identidad de sus progenitores, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 56 de la Constitución Bolivariana de la República de Venezuela. El interesado debe estar debidamente asistido desde el punto de vista biopsicosocial legal por la respectiva Oficina de Adopciones, en atención a lo previsto en el artículo 429 de la LOPNA.

IV. ORGANISMOS COMPETENTES QUE INTERVIENEN EN LA TRAMITACION DE LAS ADOPCIONES NACIONALES Y SUS FUNCIONES.

1. ORGANISMOS.

Las Oficinas de Adopciones de los Consejos Estadales de Derechos del Niño y del Adolescente, en los sucesivo Oficinas Estadales de Adopciones; el Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente comprendidas la Sala de Juicio y la Corte Superior, en lo sucesivo Tribunal de Protección; el Ministerio Público y el Ministerio del Interior y Justicia, a través del Registro del Estado Civil y de las Oficinas Subalternas de Registro.

2. FUNCIONES.

1. Las Oficinas Estadales de Adopciones

1.1. Evaluar y determinar la adoptabilidad de aquellos niños o adolescentes que se encuentran privados permanentemente de su familia de origen. A tal fin, debe efectuarse el análisis de los estudios técnicos correspondientes, en principio a cargo de la entidad de atención donde se encuentre el niño o adolescente y, el informe que esta institución produzca integrará el respectivo expediente.

1.2. Determinar, en cada caso, la procedencia o no de la adopción y expedir, en caso afirmativo, el correspondiente certificado de adoptabilidad, después de constatar que se han agotado las posibilidades de reinserción familiar, por parte de la correspondiente entidad de atención.

1.3. Verificar que se otorgó legalmente el consentimiento de la adopción por parte de quienes ejercían la patria potestad sobre el niño o el adolescente, generando así su extinción, conforme a los artículos 356, literal “e”, 416 y 417 de la LOPNA. Si el candidato a adopción está sometido a tutela o a la representación de otra persona, verificar que el consentimiento del tutor o del respectivo representante haya sido otorgado.

1.4. Orientar, informar y asesorar en relación a su adopción a los niños o adolescentes cuya adoptabilidad se ha determinado y cuya opinión o consentimiento debe otorgarse ante el respectivo Tribunal de Protección, a los efectos del artículo 418 de la LOPNA.

1.5. Llevar el registro de todas las actuaciones en expediente personalizado de cada niño o adolescente, de acuerdo con el artículo 420 de la LOPNA, dejando constancia de los motivos por los cuales algunos de los datos e informaciones acerca del niño o adolescente o su familia de origen, no aparecen en su expediente.

1.6. Procesar y evaluar las solicitudes de adopción nacional, formuladas por los interesados o remitidos por el Tribunal de Protección.

1.7. Analizar y decidir sobre la idoneidad de los solicitantes, haciendo los estudios bio-psico-sociales-legales y dejando constancia de todas las actuaciones en expediente personalizado.

1.8. Proceder a la selección de los solicitantes que sean compatibles con algún niño o adolescente cuya adoptabilidad esté determinada, a partir del registro de elegibles, teniendo en cuenta los requerimientos formulados por los solicitantes.

1.9. Informar a los solicitantes acerca del candidato a adopción asignado, estableciendo un período no mayor de quince (15) días a partir de la fecha en que se les informó sobre el candidato a adopción, para que manifiesten la respectiva conformidad o no.

1.10. Realizar el emparentamiento psicosocial entre el candidato a adopción y los posibles adoptantes previamente autorizado por el Tribunal de Protección y elaborar el correspondiente informe de emparentamiento y presentarlo ante dicho Tribunal.

1.11. Presentar ante el Tribunal de Protección la correspondiente solicitud de adopción a los fines previstos en el artículo 493 de la LOPNA.

1.12. Realizar el seguimiento técnico preadoptivo en el correspondiente período de prueba.

1.13. Mantener un registro actualizado de solicitantes de adopción nacional residentes en el correspondiente estado.

1.14. Intercambiar información con la Oficina de Adopciones de la Dirección Ejecutiva del Consejo Nacional de Derechos del Niño y del Adolescente, respecto a los candidatos a adopción sin posibilidad de colocación familiar en el respectivo estado, a fin de facilitar la búsqueda, a nivel nacional, de los padres adoptivos que más se adecuen a las características e intereses de dichos candidatos.

1.15. Preservar la confidencialidad de toda la información y documentación contenida en los respectivos expedientes de adopción que estén a su cargo, independientemente de que la adopción haya sido concedida o no.

1.16. Coordinar con los organismos competentes las acciones a tomar en los casos en los que la correspondiente adopción no haya culminado favorablemente, a fin de determinar si el niño o el adolescente debe ser retirado del hogar de las personas que habían solicitado su adopción, y retornar a una entidad de atención.

1.17. Asistir desde el punto de vista bio-psico-social-legal a los interesados en la búsqueda de sus raíces.

1.18. Elaborar las estadísticas en materia de adopciones y remitirlas a los demás organismos involucrados en esta materia.2. El Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente.

2.1 Recibir el consentimiento de los representantes legales del candidato a adopción. En el caso del consentimiento de la madre, éste sólo se recibirá después de nacido el niño. Recibir el consentimiento del candidato a adopción, si tiene doce (12) años o más. Recibir también el consentimiento del cónyuge del adoptante y del adoptado, si es el caso, todo de conformidad con el artículo 414 de la LOPNA. Recabar la opinión del candidato a adopción si tiene menos de doce (12) años, del Fiscal del Ministerio Público o de los hijos del solicitante de la adopción o de cualquier pariente o tercero que, a criterio del Juez interese, conforme al artículo 415 de la LOPNA. El Juez debe velar porque esos consentimientos y opiniones cumplan con las formalidades y condiciones establecidas en el artículo 416 de la LOPNA, es decir, que sean puros y simples, y que se otorguen directamente ante el Juez.

2.2 Autorizar la realización del emparentamiento psicosocial del candidato a adopción con los posibles adoptantes en la correspondiente entidad de atención.

2.3 Admitir la solicitud de adopción presentada directamente por las Oficinas Estadales de Adopciones.

2.4 Conocer y evaluar los documentos que acreditan la adoptabilidad del niño o del adolescente a ser adoptado.

2.5 Conocer y evaluar los documentos que determinaran la idoneidad de los solicitantes de la adopción.

2.6 Entrevistar a los solicitantes de la adopción en la oportunidad de recibir la ratificación de la correspondiente solicitud.

2.7 Notificar al representante del Ministerio Público y requerir su opinión de conformidad con lo establecido en el artículo 497 de la LOPNA.

2.8 Escuchar al candidato a adopción en la oportunidad en que debe otorgar su consentimiento, a manifestar su opinión y en cualquier otro momento en que lo juzgue oportuno.

2.9 Disponer la colocación familiar con miras a la adopción del candidato a la misma, cuando constate el cumplimiento de todos los requisitos, para que los solicitantes se responsabilicen del niño o del adolescente y se inicie el respectivo período de prueba.

2.10 Establecer la duración del correspondiente periodo de prueba, de acuerdo en lo previsto en el artículo 422 de la LOPNA.

2.11 Decidir sobre la procedencia de cada adopción, con fundamento en los informes de seguimiento del período de prueba

2.12 Decidir, previo informe de las Oficinas Estadales de Adopciones, las medidas a tomar en los casos de adopciones que no hayan culminado favorablemente.

2.13 Mantener un archivo especial contentivo de todos los expedientes de adopción nacional que hayan cursado en el respectivo Tribunal de Protección, a los fines de dar cumplimiento al artículo 429 de la LOPNA, asegurando la confidencialidad de su contenido.

2.14 Colaborar en la difusión de las informaciones sobre normativa, objetivos, tramitaciones legales y procedimientos en materia de adopción nacional, a objeto de prevenir y evitar la venta y el tráfico de niños y de adolescentes.

3. Ministerio Público

3.1. Velar por el cabal cumplimiento de la normativa legal en materia de adopción nacional.

3.2. Emitir opinión y formular las observaciones pertinentes, una vez notificado de una solicitud de adopción nacional

3.3. Hacer oposición, cuando ello proceda, a la pretendida adopción.

3.4. Solicitar prórroga del periodo de prueba, cuando en su criterio ello sea procedente, de acuerdo al artículo 423 de la LOPNA.

3.5. Apelar del decreto que acuerde la adopción nacional, cuando lo considere procedente, conforme al artículo 131, Ord. 5 del Código de Procedimiento Civil y al artículo 172 de la LOPNA.

3.6. Intentar las acciones a que hubiere lugar para hacer efectiva la responsabilidad civil, administrativa o penal por violación o amenaza de los derechos del niño o del adolescente, o por la comisión de delitos contra éstos, por parte de personas o instituciones.

3.7. Intentar la acción de nulidad de la adopción, en los casos previstos en el artículo 438 de la LOPNA.4. Ministerio del Interior y Justicia.

4.1. Registro del Estado Civil.

4.1.1. Recibir del Tribunal de Protección copia certificada del decreto de adopción y estampar, al margen de la partida original de nacimiento del adoptado, las palabras “Adopción Plena”.

4.1.2. Levantar una nueva partida de nacimiento al adoptado en los libros correspondientes, en la cual no se haga mención alguna del procedimiento de adopción, ni de los vínculos del adoptado con sus padres consanguíneos, de acuerdo al artículo 432 de la LOPNA.
En el de los adoptados nacidos en el extranjero, la nueva partida de nacimiento debe indicar el lugar y la fecha en que se produjo el nacimiento de que se trata.

4.1.3. Colocar al margen de la partida de original de la partida de nacimiento del adoptado la correspondiente nota, a fin de que dicha partida quede privada de todo efecto legal mientras subsista la adopción, excepto para comprobar la existencia de impedimentos matrimoniales, de acuerdo con los artículos 428 y 433 de la LOPNA.

4.1.4. Dejar constancia de la adopción al margen de las correspondientes partidas de matrimonio o de nacimiento, según sea el caso, cuando el adoptado esté casado y tenga hijos, de conformidad con lo previsto en el artículo 434 de la LOPNA

4.1.5. Informar al Tribunal de Protección de la inscripción de los decretos de adopción o de su nulidad.

4.2. Oficinas Subalternas de Registro.

4.2.1. Protocolizar copia certificada del decreto de adopción con el correspondiente auto de ejecución, en los casos de entredichos e inhabilitados cuando corresponda al adoptante desempeñarse como tutor o curador, de acuerdo al artículo 435 de la LOPNA.

V PROCEDIMIENTO DE ADOPCIÓN NACIONAL

1. Las Oficinas Estadales de Adopciones recibirán del Tribunal de Protección copia certificada del expediente completo del posible candidato susceptible de adopción a los fines de determinar su adoptabilidad bio-psico-social y legal o no, de acuerdo con el informe integral del niño o adolescente en entidad de atención.

2. Las Oficinas Estadales de Adopciones procederán a analizar el contenido del expediente a fin de determinar la adoptabilidad bio-psico-social-legal del posible candidato a adopción sobre la base de los datos que conforman dicho expediente y se informará al Tribunal de Protección. En caso de ser determinada la adoptabilidad, otorgarán el certificado correspondiente.

3. Las Oficinas Estadales de Adopciones recibirán las solicitudes de adopción plena de parte de los aspirantes a una adopción.

4. Las Oficinas Estadales de Adopciones evaluarán las solicitudes recibidas y los recaudos que las acompañan. De ser aprobadas, iniciarán el proceso de evaluación bio-psico-social-legal para certificar la idoneidad de los solicitantes. Las fases de la evaluación biopsicosocial considerará:

4.1. Encuentros grupales de solicitantes para informarlos y prepararlos sistemáticamente sobre la adopción.

4.2. Entrevistas de los solicitantes con los profesionales del equipo técnico interdisciplinario de las Oficinas Estadales de Adopciones.

4.3. Evaluación de los documentos legales que acompañan la solicitud.

4.4. Evaluación social de los solicitantes.

4.5. Evaluación del contenido del informe médico, suministrado por los solicitantes.

4.6. Evaluación psiquiátrica o psicológica a través de entrevistas individuales o de pareja con la administración de las pruebas psicológicas pertinentes.

5. Las Oficinas Estadales de Adopciones, una vez concluido el proceso de evaluación bio-psico-social-legal de los solicitantes, en reunión técnica interdisciplinaria y sobre la base de las conclusiones y recomendaciones integrales determinarán la idoneidad de éstos y otorgarán o no, el correspondiente certificado de idoneidad.

6. Las Oficinas Estadales de Adopciones, una vez otorgado el certificado de idoneidad, incorporarán a los aspirantes a una adopción al registro de elegibles. De existir en ese momento un candidato a adopción para quien el perfil de los solicitantes se adecua, les notificarán de la asignación y les suministraran en ese momento información para una primera aproximación a la historia de ese candidato a adopción. De no existir tal candidato a adopción los solicitantes permanecerán formando parte del registro de elegibles hasta tanto exista un candidato a adopción, para quien estos aspirantes sean los adecuados.

7. Las Oficinas Estadales de Adopciones, una vez informadas por parte de los solicitantes de su aceptación a la asignación propuesta, procederán a presentar la solicitud de autorización para la realización de los encuentros previos al emparentamiento, ante el Tribunal de Protección que conoce de la respectiva medida de protección.

8. Las Oficinas Estadales de Adopciones participarán en la preparación del candidato a adopción conjuntamente con personal de la respectiva entidad de atención. De este proceso presentarán el informe al Tribunal de Protección que conoce del caso. De resultar positivo el emparentamiento las Oficinas Estadales de Adopciones solicitarán la pernocta del candidato a adopción con los solicitantes por un máximo de treinta días.

9. Las Oficinas Estadales de Adopciones designarán a uno o más de los profesionales de su equipo técnico para que asistan a los solicitantes al momento del primer encuentro de emparentamiento con el candidato a adopción y, de ser necesario a los subsiguientes encuentros.

10. Las Oficinas Estadales de Adopciones presentarán la solicitud de adopción con el expediente completo de los posibles padres adoptivos, incluyendo el certificado de idoneidad, ante el Tribunal de Protección que conoce de la respectiva medida de protección, con asistencia de los solicitantes.

11. El Tribunal de Protección, admitirá la respectiva solicitud, la estudiará y notificará al Ministerio Público.

12. El Ministerio Público estudiará el expediente, formulará las observaciones que estime pertinentes y vigilará que las mismas sean debidamente atendidas. Asimismo estará presente en las entrevistas que se realicen en el Tribunal de Protección con las personas involucradas en la adopción, especialmente con los solicitantes y el candidato a adopción, y en la oportunidad que se den o ratifiquen los respectivos consentimientos.

13. El Tribunal de Protección fijará la oportunidad para que el candidato a adopción sea oído, o de ser el caso, exprese su consentimiento, y se otorguen los demás consentimientos de las personas llamadas por la LOPNA a darlos, a menos que consten ya en el expediente remitido por las Oficinas Estadales de Adopciones y se constate la dificultad para localizar de nuevo a estas personas o resulte imposible la ubicación de los mismos. De todas estas actuaciones, que deberán estar debidamente suscritas por el equipo interdisciplinario que participó en su elaboración, se dejará constancia en el expediente de la adopción.

14. El Tribunal de Protección, con fundamento en la documentación que consta en el expediente, se pronunciará sobre la colocación familiar con miras a la adopción y fijará el correspondiente período de prueba, el cual no deberá ser menor de seis meses.

15. Las Oficinas Estadal de Adopciones, realizarán seguimiento preadoptivo en el hogar de los solicitantes de la adopción, en el cual el candidato a adopción, deberá permanecer de manera interrumpida, durante correspondiente periodo de prueba. En este lapso se realizarán, por lo menos, dos evaluaciones integrales.

16. Las Oficinas Estadales de Adopciones, consignarán en el expediente llevado en el Tribunal de Protección, los informes de seguimiento preadoptivo, dejando copia de los mismos en el expediente de la respectiva Oficina de Adopciones.

17. El Tribunal de Protección, con fundamento en los informes de seguimiento preadoptivo, verificado el cumplimiento del período de prueba y oída la opinión del Ministerio Público, decretará la adopción.

18. El Tribunal de Protección, una vez decretada la adopción, remitirá copia certificada del mismo a los organismos administrativos correspondientes, a los fines previstos en los artículos 432, 433, 434 y 436 de la LOPNA.

19. La Oficina del Registro del Estado Civil informará al Tribunal de Protección correspondiente del cumplimiento de las actuaciones que le han sido solicitadas conforme lo previsto en los artículos 432, 433, 434 y 436 de la LOPNA.

20. Las Oficinas Estadales de Adopciones consignarán en el respectivo expediente, llevado por éstas, copia certificada del decreto de adopción y copia de la nueva partida de nacimiento.

21. El Tribunal de Protección en caso que, durante el procedimiento de adopción, por circunstancias sobrevenidas, se compruebe la improcedencia de la continuidad de la colocación familiar, deberán revocar dicha colocación y decidir la medida de protección que corresponda, garantizando la atención psicológica del candidato a adopción.

 


Adopción: ¿esperar que pregunten? Un ejercicio de crueldad

Síntesis de un capítulo del libro "Adopción para padres",  de Eva Giberti, Editado por Editorial Lumen.


Cuando, durante la entrevista, los padres, afirman no saber qué decir ni cómo ni cuándo, la técnica que propuse y que revisé durante 30 años , recomienda "ensayar"' con ellos la narración que utilizarían, es decir, tratar de construír un Relato desde la perspectiva parental.Durante ese diálogo surgen las preocupaciones concientes y en paralelo se transparentan los conflictos inconcientes que los padres no logran asumir y que en oportunidades, ni siquiera registran como tales. Con frecuencia están asociados con problemas entre los miembros de la pareja o con la propia infertilidad.

Algunas veces la pareja acepta la intervención del profesional que señala esta situación y asume mantener entrevistas que les permitan avanzar en el tratamiento que se puede dar a dichos conflictos; en otras oportunidades subrayan que están preocupados por el hijo adoptivo y que sólamente les interesa enterarse acerca del mejor modo de informarle acerca de la adopción.

Cualquiera sea la decisión que tome el profesional ante estas alternativas que acabo de plantear-y que no son las únicas-, si decide acompañar a esta pareja durante una serie de entrevistas para preparar la exposición del Relato, lo fundamental reside en tener en cuenta que dicho Relato no puede desgajarse del mundo simbólico que construyen y que incorporan los adoptantes y los adoptivos.

(…) El Relato reclama una adecuación acorde con distintas variables : estado de ánimo de los padres, recordar cuándo se decidió adoptar y por cuáles motivos, posición de los abuelos al saber que el niño sería informado, observación de los juegos del hijo, recuerdo de las preguntas que éste hubiese hecho alrededor de nacimientos cercanos, es decir, aquellos signos que orienten respecto del registro del que pueda estar disponiendo el chico en determinado etapa de su vida.

Entonces, cuando los padres recurren al profesional en busca de una fórmula o receta , distorsionan la concepción del Relato porque deforman los ejes que soportan su creación y su aplicación y lo subordinan a una tesis instrumentalista: "sirve para". No comprenden que el Relato es un resultado de una teoría, con su doble momento:descubrimiento y justificación y surge cuando se implican una teoría, un método y el estudio de diversos aspectos de la cultura de la adopción.


Esperar que el niño pregunte: un error que persiste

Una confusión semejante es la que padecen numerosos profesionales que, ante la propuesta de aplicación del Relato, inmediatamente se ponen en guardia y responden:"Hay que permitir que los padres asocien libremente, y no ofrecerles un relato,porque de ese modo se les bloquea la posibilidad construír la propia narración". O bien:" Si se les ofrece el Relato es lo mismo que darles una receta.Yo prefiero trabajar con ellos para que ellos mismos confeccionen lo que le van a decir al hijo." Es decir, o bien no conocen la fundamentación del Relato( que ocupa varias páginas en el libro La Adopción),o si la conocen eligen ignorar la descripción escrita ,revisada y editada hace años,no obstante lo cual deciden adjudicarse la invención de una técnica de elaboración de un relato llevada a cabo junto con los padres omitiendo que esa técnica fué creada junto con el Relato , a fines de la década del 70.

La complejidad del Relato,cuyos contenidos están diseñados como soporte de lo que cada familia pueda decir, está muy lejos de la temida receta que algunos colegas no pueden dejar de relacionar con dicha narración.Por otra parte, el origen de la palabra receta no explica el descrédito que actualmente se le otorga en los textos que se dedican a temas psicológicos: su etimología se refiere a "cosas tomadas para hacer medicamentos"(recipere) y cuya raíz latina deriva de concipere, que equivale a contener, derivado de" tomar algo o coger algo" y "recibir"como su complementario en el origen idiomático. Suponer que una receta se caracteriza porque sirve "para todos" o "para todo" implica no discernir entre aquellas sustancias que se utilizan para realizar la receta y la aplicación de la misma; crear una receta significa aportar una fórmula que combina determinadas sustancias respetando determinadas proporciones. El éxito de una receta reside en 1) demostrar su efectividad al ser utilizada por sujetos diversos y en situaciones disímiles(como sucede con la aspirina). O bien 2) demostrar su especificidad :sólo es efectiva frente a determinadas patologías (como ocurre con el carbón en las alteraciones intestinales).

El análisis de la composición de las recetas, y del recetar excede la intención de este libro y reclama el aporte de especialistas;pero es útil pretender ajustar el lenguaje que se utiliza para opinar respecto del Relato.

Suponer que desde la técnica de entrevista de orientación, la clave reside en mantener a ultranza el criterio de la libre asociación,sin marcar concretamente algunos deslices de los padres, indica confusión entre los niveles teóricos por parte de los profesionales. Por ejemplo, cuando los padres dicen :" Nosotros pensábamos decirle que la madre murió y por eso lo adoptamos", continuar escuchando la organización de ese invento, admitir que ésa es la demanda de los adultos, sin señalarles su necesidad de incorporar la muerte en alguna parte, lo que podría estar sinificando que es la madre adoptiva la que se siente "muerta" por no poder engendrar arriesga transformar la asociación libre en el recorrido de un engaño.


¿Por qué dedico espacio a este aspecto de la aplicación del Relato, que parecería corresponder a las discusiones entre profesionales?Debido a la reiterada presencia de padres que describen su desazon y su malestar a posteriori de consultas con profesionales que, ante la pregunta :"¿Como le digo ´la verdad´ al nene?" describen su entrevista diciendo"Me escuchó, hablé todo el tiempo de la consulta,pero no me aclaró nada. Me dijo que yo tenía que esperar que el nene preguntara."

Esta es una respuesta prototípica de quienes no disponen de experiencia clínica o psicoanalítica en el tema adopción: depositar en el chico-que no es su paciente sino un ausente en la consulta en la que se habla de él-la responsabilidad de "abrir el juego" para demostrar su interés en el tema y exponer alguna fantasía conciente o no-conciente.

Se lo posiciona en un papel protagónico activo destinado a marcar los parlamentos de los demás actores -adultos-que forman parte de una escena que ellos construyeron cuando el niño no podía intervenir .

Esperar que pregunte significa desconocer la teoría que funda la existencia del inconciente: si admitimos que existe un saber inconciente,por parte del niño, que registra el"ruido"(vivencia de extrañeza que no logra concretarse en palabras) que existe en la comunicación entre él y sus padres , es poco probable que, teniendo tres o cuatro años intente verbalizar la vivencia que lo inquieta.

Máxime cuando su saber inconciente -que no le aporta datos concretos - pone en jaque los vínculos con sus padres.

Insistir en que sea el niño quien comience a interrogar acerca de lo que los adultos hicieron con él, desde su nacimiento en adelante, no se justifica desde la apelación a la demanda (que sea él quien exprese lo que siente y solicite ayuda); porque fue colocado en esa situación en ejercicio de un poder reconocible , a cargo de quienes lo engendraron, de quienes lo adoptaron y de la Ley que legitimó los avatares de su historia.(al reconocerlo como niño que necesitaba ser adoptado, es decir, cuya identidad de origen sería sustituída por otra).

Insistir en la demanda como si se tratase de cualquier niño que no se atreve a preguntar algo, supone que todo lo que acontece desde el parto,el nacimiento,la estadía en el hospital donde nació, la posible colocación en el programa de Amas Externas(en la Capital Federal)hasta que se efectivice la guarda, y otras alternativas semejantes, supone, digo, que no se inscribirían de manera inconciente en la historia de sus primeros días de vida.

Si admitimos esta dimensión de la vida humana, esperar que "el niño pregunte" pretende que los adultos se recuesten en la complejidad de un psiquismo infantil que está empeñado en elaborar los efectos de experiencias tempranas que otros adultos -a veces también los adoptantes- generaron para él.

Se supone que los chicos podrán comenzar a interrogar(¿acerca de qué?) cuando sabemos que las respuestas lo conducirán a saber que él es otro, que sus padres no son quien él creía que eran y que en alguna parte existe una mujer que lo guardó en su panza.

Esperar que "el niño pregunte" ,actividad que supone una actividad intelectual y una decisión que compromete la capacidad de desear por parte del chico, significa exigir que el niño se desaloje a si mismo de la pasividad que resulta no sólo de su edad, sino de encontrarse en la situación de quien solo pudo aceptar ser tratado como sujeto de intercambio y pasaje entre dos culturas(la cultura de la carencia en su origen y la cultura de la adopción).

Si eso que se considera "la pregunta del niño que pregunta" según la recomendación que pretende ser técnica,consiste en enfrentar a su mamá adoptante e inquirir si estuvo en su panza, desembocamos en la lógica de la crueldad. ¿Por qué?

Porque interroga esperanzado y anhelante para que la palabra materna verifique su deseo de haber estado allí (algo acerca de lo que sin saberlo concientemente, duda); entonces se encontrará con la respuesta de su mamá, que, sin pretenderlo,utilizará la lógica de la crueldad al explicarle, coyunturalmente y alejada de la intimidad que el Relato sugiere,que"él estuvo en otra panza". Es decir, la crueldad es la que lo define como ajeno corporalmente a ella, cuando ese niño esperaba que su madre lo rescatara de su saber inconciente.

El episodio no figura en los indices de los traumas insuperables: no se trata de magnificar estos hechos, pero si advertir acerca de la posibilidad de introducir una experiencia negativa e innecesaria en la construcción de los vínculos familiares. En particular tener en cuenta cuándo y por qué los adultos esperan que los chicos se hagan cargo de responsabilidades que éticamente les corresponden a quienes son sus padres.

Cada vez más los adoptantes están dispuestos a dialogar con quienes los acompañan profesionalmente, y también a aportar la consistencia de sus propios criterios. Insisto en este aspecto porque el acompañamiento insuficiente o erróneo en la tramitación de la información acerca del origen, puede perturbar el equilibrio de un grupo familiar organizado según la cultura de la adopción.

El Relato que describe el momento del encuentro entre el niño y los que serán sus adoptantes, legitima un modo de estar en familia, según las características propias de estas familias . Y permite que el adoptivo se convierta en dueño de su origen, es decir, que se aposente en un territorio que la ley le garantiza: el derecho a su identidad.

 

 

Revista INFANCIA Nº 3, enero/junio 1998. España.

¿Fracasos en familias adoptantes?

Por Eva Giberti
 

El desconcierto de los padres que me consultaban era muy intenso: acababan de contarme cómo habían realizado la adopción de su hija, cómo la habían educado, con qué cuidado le informaron su condición de hija adoptiva, y de qué manera la trataron durante dieciseis años , que era la edad actual de la adolescente que motivaba la consulta.

Recurrían a la orientación psicológica porque no comprendían las reacciones violentas que la hija utilizaba con ellos y que apuntaban a su adopción. Renegaba de ella y pretendía regresar a su lugar de nacimiento, un país extranjero sosteniendo que estaría mejor con "su gente" .

Los padres se preguntaban :"¿Por qué quiere volver a un país donde se mueren de hambre, y encontrarse con la mujer que la dió sin que le importara deshacerse de ella?" El tono y el contenido de lo que transmitían esas palabras me alertaron: la experiencia me permitió palpar los sentimientos de innumerables adoptivos acerca de su origen, y así como algunos no quieren oír hablar del tema, otros se adhieren sensiblemente a esa porción de su historia y le otorgan una significación fundamental para construír su identidad.

Cuando entrevisté a la adolescente-que llegó de mala gana a mi consultorio porque "ella no estaba loca para tener que hablar con una psicólga"- escuché la enumeración de las quejas contra sus padres. De todo cuanto dijo, pude comprender que el encuentro con sus origenes era una excusa para decirles que quería excluírlos de su vida.

Se advertía que no soportaba 1) la dura crítica de sus padres a su país natal y a la mujer que la entregó y a la que llamaba "mi mamá pobre", 2) la extrema valorización del dinero por parte de los padres, privilegiado como un valor máximo, 3) la insistencia con que los padres enfatizaban los buenos modales que ella debía tener para "disimular " sus rasgos aborígenes.

Eran tres ejes alrededor de los cuales la adolescente había gestado hostilidad hacia sus padres, ly que estallaba en este momento .

Durante las entrevistas grupales que mantuve con ellos quedaron a la vista los prejuicios que impregnaban el pensamiento y las emociones de estos padres : no obstante cuidar la educación, la salud y el futuro de la niña, esa criatura no había ingresado como hija en el deseo de maternidad y paternidad de ambos.

El desdén con que se referían a su origen expresaba un mensaje entrelíneas:"No sos como nosotros", por una parte, y por otra:"Ni lo serás, debido al color de tu piel".Desde su infancia la hija había registrado esta posición parental y, en lugar de deprimirse- reacción con la que suelen responder adoptivos cuyos padres tienen estas características- elegía la violencia como contraataque.

Situaciones de esta índole auguran un pronóstico reservado.La experiencia con adoptivos adultos que no se sintieron hijos del deseo de sus padres, indica que, aunque desarrollen su vida normalmente, padecen la nostalgia de ser reconocidos vivencialmente como hijos .

Otras complejidades

Un clásico de los desencuentros entre padres e hijos adoptivos se produce cuando los adultos,"para no hacer sufrir al niño" eluden informar acerca de la adopción .Por lo general se trata de padres que no asumieron el dolor que les produjo la imposibilidad de concebir, y tratan de evitarse ellos el sufrimiento que significa aceptarla.

Al proceder de este modo transforman la vida del hijo en un engaño inútil ya que los hijos, de un modo u otro se enteran: cuando descubren la ficción en la que vivieron suelen reaccionar con ira y con furia acompañadas por la humillación, sentimiento que impregna la vivencia de haber sido traicionados.

La persistencia de estos afectos configura reacciones que progresivamente se cronifican y resultan dolorosas; un adolescente me dijo: "¿No pensaron en lo que yo podría sentir al descubrirlo?¡ Me engañaron porque total yo no era hijo de ellos!" .Es decir, la descripción de alguien que se siente burlado debido a su origen : podían engañarlo porque alguien lo había entregado.(Se había deshecho de él). Este sentimiento de humillación propicia la necesidad de defenderse de quien lo produjo, defensa que a menudo se traduce en fugas del hogar.

Mentir acerca del origen constituye uno de los motivos claves de los fracasos que a veces encontramos en las familias adoptantes.Los hijos comprenden, rápidamente, que se les amputó su derecho a ser personas, ya que dicho derecho inserta sus raíces en la identidad, que, a su vez, reclama saber cuál es el propio origen. A los hijos que padecen esta situación les resulta sumamente complejo procesar los sentimientos hostiles hacia los padres y convivir con las contradicciones que implican depender afectivamente de quienes construyeron su familia a partir de una falsedad.

Otra perspectiva:

A veces la adopción no logra convocar los placeres y las alegrías que es capaz de aportar porque uno de los padres no resuelve el conflicto que se entabla entre su posibilidad de concebir y la decisión de adoptar debido a la esterildad del cónyuge .

Cuando una mujer fértil adopta puede suceder que la criatura sea vivida como una intrusa que ocupa el lugar de su hijo posible.Entonces , a pesar de su buena voluntad y de sus deseos de tratar a ese niño o a esa niña "como si fuese propio", sólo consigue sobreprotegerlo; y sabemos que la sobreprotección es una forma encubierta de la agresión.

En estas circunstancias estamos frente a una mujer que, aunque sostenga fervorosamente que adopta por amor a su marido, y que para ella es lo mismo un hijo de su vientre que uno adoptivo, en realidad, enmascara su conflicto y reprime su hostilidad hacia el varón; es particularmente riesgoso que no consiga expresar su dolor e inclusive su frustraciíon y su ira ante lo que le ocurre. Silenciar el dolor que genera la renuncia al vientre fecundo y al amamantamiento, puede recaer sobre el trato que se otorgará al adoptivo. Los que se denominan fracasos en la adopción, reiteradamente están asociados con madres que no asumen un duelo por su fecundidad frustrada . A lo cual suelen añadir, inconcientemente,la vivencia de traición respecto del hijo posible.

La añoranza por concebir lo que erróneamente se denomina un "hijo propio" , se puso en evidencia cuando, merced a las nuevas técnicas reproductivas , algunas adoptantes con hijos ya crecidos se sometieron a fecundaciones con espermatozoides de donantes anónimos. Es decir, que la nostalgia por una concepción biológica fué lo suficientemente fuerte como para alternarla con la adopción.

Entre las expresiones que los adolescentes recuerdan, una de ellas es inequívoca:" Si hubieras sido hijo mío te gustaría estudiar" o bien alguna equivalente, pero que comienza con "Si hubieras sido hijo mío", emitidas durante stuaciones de enfrentamiento entre ambos. Estas palabras sintetizan un estado de ánimo de la madre que, aunque no se evidencie en conductas cotidianas, se transparenta en el clima afectivo que ella inconcientemente produce.Se caracteriza porque expresa distancia y carencia de espontaneidad, aunque no incluye ,necesariamente, violencias.

En estas circunstancias los hijos no siempre responden con huídas o con violencias, pero se convierten en sujetos que se aislan dentro de la casa , lo cual genera tensiones al suponer que no existen motivos para este comportamiento. La vivencia de estos adoptivos es la de sentirse ocupando un lugar que no les corresponde.

Y a veces los mismos niños...

En ocasiones nos encontramos con familias que han procedido del mejor modo posible a pesar de lo cual el hijo insiste en descalificar a los padres, a su adopción y a su nacimiento.Entonces encontramos niños con modalidades reactivas que si bien se enlazan con sus experiencias cotidianas, parecen depender del "modo de ser" del niño, es decir, que tienden a reaccionar negativamente ante cualquier planteo que se les proponga . Son los denominados "niños difíciles" que crean conflictos con todos los adultos y con sus pares. Ser adoptivo es uno de los argumentos que utilizan para enfrentarse con el mundo y consiguen antipatizar su relación con quienes los rodean.

Construyen su subjetividad a partir de componentes personales que difícilmente pueden ser neutralizados por quienes los quieren y acompañan.O sea, no podemos responsabilizar a su familia por las dificultades que presentan, y, en todo caso, es preciso contar con un grupo familiar dispuestoa convertirse en psicoterapeutas con una importante capacidad de contención; lo cual no es sencillo.

Entre los obstáculos con los que tropieza una familia adoptante que siente la adopcion como un fracaso encontramos el trato que a veces se les otorga a los adoptivos en las escuelas o en determinados ámbitos sociales: la tendencia a discriminar se mantiene estable en el planeta, a pesar de la lucha permanente contra ella; por ejemplo, en adolescentes que transgreden la ley y que ingresan en los circuitos judiciales y policiales. No es extraño que en dichas instituciones , al enterarse que están frente a un adoptivo digan :"Ah!" , como si esa filitud explicara cualquier desafío a la ley. O sea existen prejuicios que atentan contra el equilibrio de una familia adoptante.

Más allá de esta enunciación es prudente revisar la idea de fracaso referida a la adopción; a veces se evalúa como situación sin salida y sin embargo se trata de un entretejido de conflictos que puede abordarse. Sin refugiarnos en idealizaciones, cabe intentar los diferentes caminos que las psicoterapias proveen como esclarecimiento. Culpabilizarse o culpabilizar a los hijos no ayuda.Confiar en lo que podrán intentar juntos, a pesar de la desesperanza que pueda amenazar a una familia, es más prometedor y más fecundo.