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Factor pobreza, determinante en el abandono de niños en Venezuela

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Tres años atrás José Gregorio Fernández, director de Proadopción, nunca hubiera imaginado que en un solo día estaría hablando con tres progenitoras al mismo tiempo sobre el proceso para dar a sus hijos en adopción. La crisis económica y social ha golpeado a las familias venezolanas y ha deteriorado de a poco los derechos de los más pequeños. “Esto no se veía hace tres años, la situación nos está desbordando. El derecho de los niños a tener una familia está siendo vulnerado”, advirtió Fernández.

Tres años atrás José Gregorio Fernández, director de Proadopción, nunca hubiera imaginado que en un solo día estaría hablando con tres progenitoras al mismo tiempo sobre el proceso para dar a sus hijos en adopción. La crisis económica y social ha golpeado a las familiasvenezolanas y ha deteriorado de a poco los derechos de los más pequeños. “Esto no se veía hace tres años, la situación nos está desbordando. El derecho de los niños a tener una familia está siendo vulnerado”, advirtió Fernández.

La noche del pasado lunes, 19 de marzo, fue abandonado un bebé recién nacido en uno de los trenes del Metro de Caracas. El caso del infante fue uno de los últimos en conocerse, pero no es único. Voceros de Proadopción subrayaron que cada vez son más las personas que deciden abandonar o entregar a sus hijos ante la imposibilidad de brindarles bienestar.

“El abandono de los niños ha ido creciendo en cantidad y se da en diferentes condiciones. Hay niños que son abandonados en la frontera, otros en el autobús o en las puertas de las iglesias o casas. Hay bebés que nacen en las maternidades y que después no los vuelven a buscar más”, denunció Claudio Biern Corredor, presidente de la asociación civil Proadopción.

Biern Corredor especificó que, anteriormente, las razones por las que un niño era dado en adopción eran variadas: problemas de aceptación, de drogadicción o de maltrato por parte de los padres. Entre los factores, la pobreza siempre había estado presente, pero nunca había tenido un peso preponderante ni decisivo. Eso cambió en los últimos tres años.

“Ahora la pobreza es un elemento determinante y masivo”, apuntó.

El perfil de las progenitoras que dan a sus hijos en adopción también ha cambiado con las crisis que atraviesa el país actualmente. Ya no son madres primerizas ni adolescentes. Ahora se trata de mujeres que tienen varios hijos y que no soportarían añadir otro miembro a la carga familiar en un precario contexto económico.

“Antes, donde comía uno, comían dos. Ya eso no es así, ya no se le puede echar más agua a la sopa para que rinda. Son mujeres que piensan en el bienestar de su bebé y que saben que si lo tienen, entonces eso va a afectar al resto de sus hijos”, explicó Fernández. “Se ha redescubierto la adopción como la vía de solidaridad con el otro”.

Sin embargo, la agudización de la crisis y el cada vez más frecuente abandono de los niños, ha abierto un espacio para las irregularidades. “Hay personas que se consiguen a un bebé abandonado e inmediatamente asumen que el niño no tiene ningún familiar que pueda hacerse cargo de él o ella, que ven el haberlo encontrado como una señal divina”, apuntó Fernández.

Proadopción ve con preocupación cómo, de a poco, la institucionalidad de la adopción es desplazada bajo la base de “las buenas intenciones” y cómo se ha abierto un canal de informalidad.

“No hay control alguno. Lo que observamos a diario es la naturalización de estos hechos, de que alguien reciba a un niño sin ningún tipo de legalidad. Se desconoce la institucionalidad, para qué sirve y cuáles son sus beneficios”, apuntó el director de la asociación civil.

Biern Corredor insistió que la precaria situación que viven las familias de estratos más pobres ha potenciado las irregularidades y el tráfico de menores de edad. “Lo más probable es que, si alguien acoge a ese niño de la calle, la persona no pueda darle la atención que necesita, sino un apoyo coyuntural”, explicó.

Sin ningún tipo de legalidad de por medio, los pequeños continúan desprotegidos y sin derecho a una familia. “El mismo Estado es el que propicia la situación”, apuntó el presidente de la asociación civil.

Las casas hogares, en lugar de promover el derecho a la familia, se abocan a la búsqueda de medicinas y comida para atender a los infantes. Mientras tanto, los niños continúan invisibilizados.

“La cantidad de niños que están perdiendo la oportunidad de tener una familia es impresionante”, añadió Fernández. “En el Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Idenna) hay perfiles de familias certificadas como ideales para adoptar y acoger a los niños”.