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"Tras los barrotes del olvido"

Libro de Verónica Olivier Fazzina, comunicador social con mención en periodismo, egresada de la UCAB. Fué publicado con el auspicio de PROADOPCION y presentado en el Banco del Libro el 21 de septiembre de 2014

A MODO DE PRESENTACIÓN

Nos complace presentarles  “Tras los barrotes del olvido”.

Como venezolanos, como padres y madres de corazón y como directivos de PROADOPCION, por más de once años “Construyendo Familias de Corazón”, nos resulta absolutamente satisfactorio haber conocido a su autora, Verónica Olivier Fazzina, como joven estudiante de Comunicación Social de la UCAB y verla hoy aquí, a través de esta obra de investigación periodística, profesionalmente agregando un enorme valor e interpelando las conciencias de la Sociedad, del Estado, de las Familias y de la ciudadanía toda, frente a la problemática del derecho de los niños y niñas a vivir en familia.

Verónica Olivier, con este su primer trabajo como licenciada en Comunicación Social, ejerce ya el vital rol de una auténtica periodista de investigación, y nos ofrece un conmovedor y revelador reportaje, lleno de testimonios humanos, pruebas y evidencias inéditas y sustantivas, sobre la suerte de los niños y niñas privados de familia y sobre cómo tristemente se les pasa la vida, sin poder acceder muchas veces a este derecho humano fundamental, de vivir y gozar del amor de SU familia.

Lectores y lectoras, aquí las voces de protagonistas y de responsables les hablarán y les estremecerán, mostrándoles una realidad profundamente humana, socialmente injusta y bastante compleja. Una realidad, aún muy ignorada y bastante desconocida. Sin embargo, debemos ver esa realidad revelada, tan sólo como la punta de un iceberg que se asoma gracias a la valiosa ventana de este reportaje.

Tras los barrotes del olvido es la metáfora que evidencia el cerco de invisibilidad en torno a un drama social que ocurre en Venezuela con nuestros niños y niñas privados de familia. Todo un submundo de segregación de la infancia y adolescencia, de minusvalía social de hecho, donde los más pequeños sufren el estigma de un abandono sin responsables, la violación de su derecho más básico, la privación del insustituible amor de familia, las carencias más difíciles y los daños psicológicos profundos que hieren el alma y la psiquis humana.

Drama éste que se calla o se pretende enfrentar, la mayor parte de las veces, exclusivamente a través de medidas administrativas y judiciales, atenciones especializadas, servicios establecimientos de cuidados residenciales. Obviando y minimizando la sensibilidad humana y la justicia social, como los elementos primordiales, inseparables y radicalmente indispensables para alcanzar un verdadero Sistema de Protección Integral para nuestra infancia y adolescencia.

Ahora comprendemos mejor a Jesús de Nazareth, cuando pidió a sus discípulos hacerse como niños, porque de lo contrario no entrarían al reino de los cielos. Los niños y niñas, desde siempre, difícilmente dejan de sonreír, de confiar, de perdonar, de vivir, de jugar y de amar a quienes se supone les aman a ellos primero. Difícilmente expresan de pequeños algún resentimiento. Pero nosotros los adultos, que dejamos de ser niños, disimulamos nuestras responsabilidades abusando de esa condición, de esa cándida actitud propia de nuestros niños y niñas.

 Es así como a aquellos que se encuentran privados de su familia, los hacemos invisibles, cuando no les reconocemos su voz, ni sus sentimientos, ni el dolor al cual los exponemos, al desvincularlos, aislarlos, recluirlos o institucionalizarlos. Es así como hoy permanecen miles a la orden de los distintos tribunales de protección del país, sin que nadie se haga doliente de cada uno y asuma el impulso y resolución de su causa y abogue por su vida y sus derechos.

La sociedad toda, nuestra cultura en general, viene haciendo una gran farsa frente a estos casos, cuando declara o “acepta” como un lugar común, que lo más importante son sus niños, pero al mismo tiempo es incapaz (cual con sus privados de libertad) de resolver los derechos básicos de  apenas los miles que están bajo su exclusiva protección.

Reconocer de todo corazón la invisibilidad social de este drama, de esta realidad, involucra necesariamente cambiar nuestra mirada, transformar nuestra actitud frente a los hechos y asumir nuevas responsabilidades y nuevos propósitos. En otras palabras, ver en estos testimonios pruebas y evidencias, la revelación de una gran oportunidad, de una ocasión única e inaplazable para producir urgentes y creativas soluciones.

Nuestro deseo e interés es que la fibra humana que sin duda alguna tocará “Tras los barrotes del olvido” nos lleven, corresponsablemente, a la Sociedad, al Estado y a las Familias, a ver una oportunidad de transformarnos, una oportunidad de ser mejores, de arrepentirnos, de enmendar, de corregir y de ser más justos y más humanos que aquello que hemos sido, antes de ser conscientes de la ceguera y de la ignorancia que mantiene a hijos e hijas  de Venezuela, aún tras los barrotes del olvido. 

Porque aquí todos, de una u otra manera, estamos denunciados: Familias de origen, Entidades de Atención o casas hogares, Tribunales de Protección, Consejos de Protección, Consejos Municipales de Derechos, Ministerio Público,  Defensa Pública, Defensoría del Pueblo, Programas de Colocación Familiar, Oficinas Estadales o Regionales de Adopción, Consejos comunales de Protección, Familias postulantes para adopción, para colocación familiar, etc., etc.

El llamado es a hacernos humildes e incondicionales servidores de nuestros niños, niñas y adolescentes para garantizarles el derecho a SU familia.

Deseamos que este trabajo sea propicio para poder, como venezolanos y venezolanas, formular juntos y coordinadamente, como nunca antes lo hemos podido hacer, políticas públicas, planes y acciones concretas.

Asumiendo responsablemente ese cambio radical a favor de la infancia, tal y como dolorosa y oportunamente lo comprendió, pero también, como felizmente da testimonio Anselia Bervins, directora de la Casa Hogar Emmanuel (ver Apéndice C, página 150).

Esperamos sea una enriquecedora experiencia su lectura.

Junta directiva de PROADOPCION

Caracas-Venezuela Marzo 2013