INICIOSER FAMILIA DE CORAZONNOTICIAS

Familia para Todos

El derecho primigenio de toda persona es a ser AMADA. El amor es la base fundamental sobre la que se construye toda sociedad. Es a partir del amor que nacemos todos y a partir del amor que crecemos en nuestras familias. Y es a partir de familias integradas, capaces de brindar apoyo, refugio y contención, que la sociedad se garantiza que crezcan en su seno, ciudadanos y ciudadanas integradas, equilibradas y felices. Personas amadas, capaces de amar y de construir, eslabón tras eslabón, esa cadena de cultura y civilización.

En materia de derechos humanos,  recientemente se viene identificando al  Derecho a la Familia (véase: artículo 75 de  la Constitución, y 26 de la LOPNA) como un  derecho social estratégico para construir  cultura, ciudadanía y desarrollo. Un derecho  exigible, para construir equidad, democracia  y superar la exclusión. Porque resulta  inconcebible, pretender garantizar a la  ciudadanía, “todos” sus derechos  fundamentales, si hoy no nos planteamos  garantizar prioritariamente, a todos los niños,  niñas y adolescentes, el derecho a crecer y  criarse con SU familia.

 

Está demostrado que jamás tendrá las  mismas oportunidades de crecimiento,  desarrollo y felicidad, aquella persona que no  cuente, oportuna y ciertamente, con la  seguridad, el amor, la incondicionalidad, el  sentido de pertenencia y permanencia de SU  familia.

 

De allí que, abandonar a un niño o una niña,  significa un terrible daño y una legítima  alarma. No olvidemos que, la familia se  distingue del Estado, de la Escuela o de la  Sociedad, por ejercer una responsabilidad  que nuestra legislación -por ejemplo- tipifica  como “prioritaria, inmediata e  indeclinable” (Articulo 5° de la LOPNA  sobre obligaciones generales de la familia). 

 

Aún, comprendiendo profundamente las  causas que concurren para abandonar un  niño o una niña, es intolerable el daño y  agravio contra la condición humana y la  sociedad. De allí, el reto para la Sociedad, la  Familia y el Estado: garantizar el Derecho a  la Familia, honrando con su oportuno  restablecimiento, el carácter prioritario,  inmediato e indeclinable, que corresponde  a la familia, respecto al hijo o hija. 

 

José Gregorio Fernandez
Director General
jfernandez@proadopcion.org